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La candidiasis, disfunción del azúcar y la humedad

  • Patricia Restrepo
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worried woman

 

“Yo tengo cándidas, tú tienes cándidas, todos tenemos cándidas”.

Las cándidas son un grupo de levaduras que forman parte de nuestra flora intestinal (en realidad le deberíamos llamar fauna intestinal), también se encuentran en la piel, el aparato digestivo y genitourinario. Además de ser la levadura que más abunda en nuestro organismo tiene funciones específicas para nuestra salud y bienestar, mantiene el PH sano, sirve de alimento y equilibrio para la flora intestinal, absorbe metales pesados evitando que entren en la sangre, ayuda a degradar carbohidratos mal digeridos.

De manera que es importante diferenciar tener cándidas a tener “candidiasis”.

La candidiasis es una infección que surge cuando por varios factores se deprime el sistema inmune y se desequilibra la flora intestinal, causando el crecimiento excesivo de esta levadura.

El desequilibrio y aumento desmesurado de las cándidas, dan lugar a una infección por hongos que se produce en el intestino delgado, causada por diversas variedades de cándidas, parásitos de “hongos”, especialmente Cándida albicans, aunque existen unas 150 especies de cándidas distintas, la flora intestinal y vaginal junto con el sistema inmune mantienen estas levaduras viviendo en armonía en nuestro organismo.

Un estilo de vida que incluya una alimentación desvitalizada y sin consciencia, estrés emocional, y abuso de medicamentos, conservantes, químicos, hormonas artificiales, y otros aspectos que enumeraré más adelante, son los responsables de que estas levaduras se conviertan en hongos capaces de penetrar la mucosa intestinal y pasar al torrente sanguíneo, donde libera sus propias toxinas, causando inflamación y permeabilidad intestinal.

Desafortunadamente en el momento que la micosis aparece a nivel intestinal, es muy difícil diagnosticarla por la variabilidad y pluralidad de los síntomas, además incluso en análisis de heces casi siempre dan negativo porque las cándidas tienen la habilidad de adherirse a las paredes del intestino y no son detectadas, tiempo que aprovechan para proliferar y extenderse a otras mucosas, desencadenando otros síntomas que dificultan aún más el diagnóstico, especialmente por la medicina alopática.

Hasta hace 10 años, los casos de candidiasis eran casos aislados, donde incluso las personas llegaban al sufrimiento y desesperación, por la incipiente información y la deficiencia en los tratamientos por parte de la ciencia médica que prescribía antibióticos, empeorando la situación con diferencia.

Pero también la medicina holística se enfrentaba a un fenómeno que no ha dejado de crecer y hoy en día parece que hiciera parte de las plagas apocalípticas.

Actualmente la ciencia médica en su investigación y con pruebas muy específicas que no siempre son concluyentes, sigue siendo carente en cuanto a diagnóstico y curación. En lo que sí parecen estar de acuerdo medicinas ortodoxas y heterodoxas es en que la candidiasis es la enfermedad “de la humedad y el azúcar”, pero aquí el problema más grave es que a la hora de plantear una dieta, el profundo desconocimiento de lo que produce humedad en el cuerpo, o lo que es azúcar simple, es enorme por parte de una gran mayoría de los profesionales sanitarios en todas las ramas.

La medicina convencional, dice NO, pero no sabe cual es el SI, y las medicinas alternativas en general apuntan a un “ SI” dogmático, es decir, sí, porque esto u aquello es bueno, sin llegar a comprender energéticamente la naturaleza específica de cada persona afectada por la candidiasis y la naturaleza energética de los diferentes alimentos.

En la consulta cuando llega una persona afectada por candidiasis, tiemblo, porque la dieta que le prescribo es la más desafiante y rigurosa que conozco, quien la sigue a rajatabla por un tiempo largo sale airosa de esta disfunción que lleva al delirio. Salir de la candidiasis conduce a un replanteamiento del “modos vivendus”, un empoderarse dentro de su propio universo y a la focalizada relación con los otros universos sin perder lo esencial, sin ceder hasta caricaturizarse o retener hasta bloquearse.

Los síntomas de la candidiasis como os he comentado arriba se pueden solapar con otras disfunciones y retrasar la pronta detención para combatirla, porque van desde aspectos emocionales coincidentes con otras patologías hasta aspectos físicos similares a muchas otras disfunciones.

El hongo cándida suelta toxinas en el torrente sanguíneo y tiene un efecto devastador en el sistema nervioso y el sistema inmune, afecta al bienestar físico, mental y emocional. Cuando la cándida se apodera de nuestro cuerpo, nos pide de manera ansiosa hidratos de carbono y dulces, lo que aún la alimenta más y consigue proliferar de tal manera que agota el sistema inmunológico.

Algunos de los síntomas que manifiesta una persona con candidiasis son: depresión, ansiedad, baja autoestima, cansancio incluso a pesar de haber dormido 8 horas, dificultad para tomar decisiones, confusión mental, ansiedad por dulces y carbohidratos, dolor de cabeza, malestar general, lengua blanca, exceso de histamina, permeabilidad intestinal, gases y flatulencias, fatiga injustificada, manos y/o pies fríos, diarreas y/o estreñimiento, distensión abdominal, ardor estomacal, reflujos ácidos, sensación de embotamiento, formación de gases después de las comidas, sensación de hinchazón al comer o poco después, mareos, retención de líquidos, disminución del deseo sexual, debilidad muscular, mareo o perdida del equilibrio, mala memoria, necesidad frecuente de miccionar, mal aliento, trastornos de la vista, nerviosismo, irritabilidad, ahogo, irritación cutánea, fragilidad de uñas, picores y molestias en ojos y nariz y oídos, alergias o intolerancias a ciertos alimentos, sobre todo al gluten (no significa que estas intolerancias sean para siempre), también intolerancias a componentes químicos como detergentes, aditivos tabaco, infecciones repetitivas de nariz, boca, congestión nasal, resfriados, vaginitis y molestias vaginales, heridas, síndrome premenstrual, cistitis, secreciones vaginales de color pardo o blanco, coito doloroso.

En la medida que se cronifica va afectando otros sistemas y zonas mucosas y aparecen aftas en la zona genital, en la lengua, incluso en la piel.

Todos los síntomas están diseminados y no concluyen o apuntan a una sola patología, pero incluso cuando se detecta la cándida, cada síntoma se trata de manera individual con lo que la candidiasis va progresando y van apareciendo una sucesión de síntomas más complicados, en algunas personas más o menos molestos que no siguen ningún orden de manifestación, pues en cada persona se producen de forma diferente. Esta es la razón por la que la visión personalizada y energética de la MACROBIOTICA, consigue resultados extraordinarios.

¿Qué provoca la Candidiasis?

Tal como escribía al principio de este articulo, la razón principal es el cambio radical que estamos haciendo con nuestro estilo de vida, que incluye todos los aspectos de la vida, desde la cualidad del aire, la tierra, el agua, los alimentos, el vestir, la actividad física, las relaciones humanas, el disfrute, la espiritualidad, el respeto, la oración, el pensamiento, el ritmo, el equilibrio entre actividad y reposo.

Los principales factores que pueden desencadenar una cándida son :

  • Azúcar, bebidas alcohólicas, levaduras, trigo y carbohidratos simples y refinados. Este tipo de alimentos, además de alimentar la cándida directamente hacen aumentar los niveles de glucosa en la sangre, que también hará que se alimenten.
  • Consumo de peces de piscifactoría, porque están intoxicados con mercurio y alimentados con soja transgénica, trigo y restos de animales muertos.
  • Carne, debido a las hormonas y medicamentos con los que son alimentados los animales .
  • Consumo de embutidos, porque están repletos de azúcar, lactosa, conservantes, colorantes y otras sustancias tóxicas.
  • Uso de antibióticos, porque destruyen la flora intestinal bacteriana pero no la candidiasis. Cuando hablamos de antibióticos vale resaltar que se encuentran en multitud de alimentos como leche, huevos y carnes en general, pues aunque supuestamente la legislación limita el uso en el agua y en animales de consumo humano , existen otros antibióticos que si están permitidos como el E-234 y el E-235. otros medicamentos como la cortisona, que deprimen el sistema inmune, o los anticonceptivos, que destruyen nutrientes como la vitamina B6, que es indispensable para un sistema inmune saludable.
  • Falta de nutrientes. Es más común la candidiasis en personas que no siguen unos buenos hábitos de alimentación, ya que sufren malas digestiones, fermentaciones, carencia en la absorción de los nutrientes, o subidas y bajadas de azúcar en sangre, de modo que al final terminan con un sistema inmune totalmente debilitado.
  • Carencia de enzimas digestivas y ácido clorhídrico. Cuando segregamos pocas enzimas tenemos malas digestiones, se fermentan los alimentos en nuestro interior y sufrimos putrefacción intestinal. Entonces irritamos la mucosa intestinal y desequilibramos la flora, dando pie al sobre crecimiento de levaduras como la cándida.
  • Uso y consumo de agua del grifo, ya que tiene cloro que destruye la flora intestinal, y flúor que deprime el sistema inmune.
  • Estrés prolongado en el tiempo. Cuando nos estresamos el cortisol y los niveles de glucosa en sangre aumentan, y por otro lado se deprime el sistema inmune y se destruye la flora bacteriana intestinal.
  • Embarazo o niveles elevados de progesterona. Durante el embarazo los niveles de progesterona aumentan, induciendo a las glándulas endometriales a producir glucógeno, lo cual favorece el crecimiento de las cándidas vaginales. Por otro lado, unos niveles altos de progesterona pueden provocar resistencia a la insulina, causando un exceso de glucosa en la sangre y favoreciendo el crecimiento de las cándidas.
  • Diabetes y obesidad.
  • Vivir en ambientes húmedos.
  • La candidiasis se relaciona con fuertes sentimientos de frustración, de constante comparación con otros, de inconformidad y obsesión, de desconfianza y exigencia en las relaciones.
  • Existen algunas enfermedades relacionadas con la candidiasis: enfermedad de Crohn, colitis, síndrome del intestino irritable, artritis reumatoide, lupus, esclerosis múltiple, fibromialgia, hipotiroidismo, síndrome de DAO.

¿Cómo diagnosticar una candidiasis?

Las personas que sufren candidiasis en silencio, sin saberlo, a menudo se sienten débiles, son tachados de hipocondríacos que se quejan sin motivo, y sienten que algo no va bien pero no saben qué les pasa porque notan que no tienen la energía de antes, que les cuesta hacer cosas que antes disfrutaban, que pierden la memoria o cualquiera de los síntomas descritos anteriormente.

Buscando la solución y respuestas a diferentes sintomatologías y desajustes van de médico en médico, acuden a psicólogos por los estados depresivos, a neurólogos por la migraña o la falta de memoria, son medicadas por la ansiedad, tratadas por la fibromialgia o la histamina, acuden al endocrino y son diagnosticadas con colon irritable y un largo etcétera de situaciones. Y en realidad lo que pasa es que el sistema inmune está débil y hay candidiasis.

Diagnóstico de la cándida.

Hay varias maneras de diagnosticar la candidiasis.

— Por análisis de sangre. Si los niveles de eosinófilos tienden a estar en el extremo máximo y a la vez los niveles de basófilos bajos es una señal de que hay alguna alteración bacteriana y sobre crecimiento de levaduras.

— Test de la arabinosa en orina. Es un tipo de azúcar que en presencia de candidiasis no se metaboliza adecuadamente por la orina y da resultados de test elevados.

— Cultivos microbiológicos -para analizar la presencia de levaduras-, ya sean vaginales, de la mucosa bucal, oftalmológico, nasal o de heces.

— Por aparatos de Biorresonancia.

— Pruebas de resistencias a los distintos anti-fúngicos.

— Por sintomatología. Si al leer la sintomatología se padecen varios síntomas.

— Test del vaso y la saliva, según Andreas Moritz en su libro “Los Secretos Eternos de la Salud”.  Al levantarse por la mañana, hay que enjuagarse la boca y luego llenar un vaso de agua fresca. Se junta un poco de saliva y se escupe en el vaso. Hay que observar qué sucede con la saliva durante los siguientes 30 ó 40 minutos, en especial durante los primeros minutos. Si se tiene una infección por cándida aparecerá al menos uno de estos indicios:

  • Hebras que se forman a partir de la saliva y descienden hacia el fondo del vaso.
  • Presencia de saliva de aspecto extraño en el fondo del vaso.
  • Pequeñas motas turbias suspendidas en el agua.

Cuanto más rápido se formen las hebras y las pequeñas motas turbias, más extendida estará la infección. Si los indicios señalados suceden de inmediato, significa que las bacterias se han extendido a otras partes del cuerpo. Por otro lado, si la saliva queda flotando en la superficie y el agua se mantiene perfectamente clara, lo más probable es que no se tenga ninguna infección. Cuando existe un desarrollo excesivo de bacterias, la prueba mostrará los resultados a cualquier hora del día.

Y por último y para mí el más efectivo, el diagnóstico facial en consulta macrobiótica, donde se interpretan varios signos como pequeñas decoloraciones blancas en la piel, forma y color de la lengua, el tacto de la mano, la escucha de la voz, el estudio del iris y el ojo en general, el estudio emocional, la lectura de la cualidad energética más yin o más yang.

Y ahora viene la parte más interesante, tratamiento, dieta y compromiso.

“El hombre es una criatura alimento-dependiente, si no la alimentas morirá. Si lo alimentas incorrectamente una parte de él morirá. (Emanuel Cherasquin)

El aspecto clave para la recuperación de la cándida, es la reparación del bioma intestinal, la recuperación del intestino delgado. Con lo que es de vital importancia tomar alimentos que repueblen la flora, aunque los fermentos en general no son adecuados, el hatcho miso hervido y el kuzu con umeboshi también dejado hervir son de vital importancia.

Aunque cada caso es único, hay generalidades que vamos a aplicar rigurosamente para conseguir equilibrar la cándida. Lo primero que vamos a clarificar es que el uso de antibióticos (anti vida) eliminan las bacterias y microorganismos positivos que hacen frente a los hongos cándidas, razón por la que estas sufren esa demografía rápida e invasora, con lo que lo primero a tener en cuenta es evitar los antibióticos.

El tratamiento natural de la candidiasis precisa un abordaje general y es un proceso largo y desafiante para los pacientes.

Es necesario modificar los hábitos diarios de comida y estilo de vida, reducción de estrés, y todo lo que implique una baja del sistema inmune.

Te recomiendo lo primero encuentres una terapia emocional, la técnica de “The work” es efectiva y su inmediatez te libera de terapias largas y costosas, pero cada persona debe encontrar la suya, lo importante es entender que tu sistema de creencias está debilitando tu sistema autoinmune y estas siendo víctima de tus emociones.

Dieta:

Eliminar, todos los productos que tengan levaduras, fermentos, azúcares simples, incluyendo azúcares naturales como la miel o las melazas de cereales, agave o cualquier edulcorante natural.

Alimentos que contengan azúcares como frutas naturales, zumos de frutas.

Bebidas alcohólicas.

Bollería y pastelería.

Patatas, remolacha.

Todos los ahumados y procesados que contengan azúcares, aditivos químicos y levaduras.

Todos los productos lácteos.

Las zanahorias o calabaza, sólo en cocciones muy largas tipo nishime una vez por semana.

Todo tipo de champiñones.

Trigo y todos los derivados.

Bebidas estimulantes y azucaradas, tipo café, bebidas cola o tabaco.

Helados.

Frutos secos tostados especialmente cacahuetes.

Todos los productos cárnicos.

Aliños y vinagres, pickles cortos, encurtidos, mahonesas, aderezos para ensaladas.

Especias picantes yin como guindillas y ajíes.

Cereales como la avena, arroz glutinoso, trigo y sus derivados, cebada, y todo tipo de hojuelas y copos.

Alimentos crudos y fríos.

Tofu, tempeh y seitan.

LO QUE SÍ ES ADECUADO

Anti fúngicos en forma de alimentos, como ajo, jengibre, tomillo, clavo, orégano, cebolla, canela, menta o cilantro.

Restablecer la flora intestinal, en la macrobiótica podemos usar fermentos de larga duración siempre hervidos, como el hatcho miso, ciruelas de umeboshi o el takuan.

Aumentar y reforzar el sistema inmune y las glándulas adrenales.

Friega corporal, descansar, reducir el estrés, terapias emocionales, alimentación adecuada, ejercicio físico, yoga, tai-chi, chi kung.

¿Qué comer?.

Durante un mes la dieta debería estar basada en un 30% de cereales sin gluten siempre en grano (trigo sarraceno, amaranto, mijo, quínoa, arroz integral).

30 a 40 % de proteína de origen vegetal como legumbres estofadas con cebollas o puerros y alga kombu.

Sopa de miso dejada hervir con hatcho miso.

Verduras, especialmente las que tienen más contenido en azufre, cebollas, puerro, ajos, col, coliflor, coles de Bruselas, nabos, rabanitos, endivias, alcachofas, escarola, berros, rúcala, germinados de alfalfa, hinojo, acelgas, col china, acelga china, las hojas de los rábanos y raíces como las hojas de las zanahorias, bardana fresca y seca.

Té kukicha, infusión de clavo, tomillo, orégano, romero.

Utilizar especias como el jengibre, cúrcuma, cilantro, ajo.

Preparar cada día caldos con vegetales ricos en azufre.

Como complemento utilizar cápsulas con el principio activo del pomelo.

Si las cándidas han invadido tu tracto urogenital, los baños de asiento son imprescindibles con agua tibia y bicarbonato al que puedes agregar unas gotas de aceite de árbol del te.

La técnica del ajo es muy efectiva, pasar con una aguja un hilo largo por un ajo, introducir el ajo en la vagina y dejarlo toda la noche, repetir con otro ajo al otro día.

Utiliza sólo papel higiénico ecológico libre de químicos y blanqueadores.

Sustituye tus compresas habituales por la copa menstrual o compresas orgánicas.

Consulta a un consultor macrobiótica cualificado.

Recetas para fortalecer el sistema inmune y generar vitalidad.

Nishime de raíces y verduras redondas.

Aunque no es lo mas recomendado tomar verduras dulces como zanahoria o calabaza, también es cierto que las personas afectadas por la candidiasis tienen viscerales deseos por tomar comidas dulces, y en esta preparación, el tiempo largo de cocción y el alga kombu producen una yanguinización a las verduras, haciéndolas por una parte mas dulces y por otra mas energéticas.

Ingredientes
1 tira de alga kombu de 4 centímetros dejada a remojo
2 zanahorias cortadas en trozos grandes
2 cebollas cortadas en trozos similares a las zanahorias
100 gramos de calabaza cortados en trozos grandes.
Un chupito de agua de manantial

Elaboración
Colocar en una cacerola mediana el chupito de agua, el alga kombu previo remojo, y disponer en la cazuela, una capa de cebolla, arriba de la cebolla una capa de zanahoria y sobre la capa de zanahoria una capa de calabaza.
Untar con las yemas de los dedos un poco de miso sobre la calabaza.

Tapar, dejar cocer durante 10 minutos a fuego alto, bajar el fuego y cocer sobre una placa difusora al menos 30 minutos a fuego alto.
Destapar y seguir cociendo hasta que el líquido se evapore. Servir con cebollinos o parte verde de las cebolletas cruda.

Sopa de hacho miso hervida

Lo habitual es que el miso no hierva, porque destruimos la riqueza de los microorganismos vivos, pero en el caso de sopa para candidiasis, hacemos hervir 5 minutos, aún así la cualidad vegetal-mineral de este prebiótico, probiótico, imprime vitalidad, energía y todos sus principios activos dan comienzo a la regeneración de la flora.

Ingredientes
1 cebolla

1 puerro con su parte verde
un ajo
bardana fresca
alga wakame
cebollinos
una pincelada de aceite de sésamo

Elaboración
Cortar las verduras en trozos grandes
Saltear en un poco de aceite el ajo, las algas cortadas muy finitas y el resto de las verduras.
Agregar agua como para hacer un caldo.
Cuando las verduras estén blandas.
Diluir en el colador para sopa de miso, una cucharada de hacho miso.
Dejar hervir a fuego medio durante 5 minutos.
Servir con cebollinos.

Kuzu con ciruela de umeboshi y tamari

Tanto la sopa de miso como las ciruelas de umeboshi son fermentos muy largos (yang) que además de restablecer la flora, alcalinizan el organismo e imprimen vitalidad y energía. Normalmente una persona afectada por candidiasis está muy desvitalizada y cansada. El kuzu tiene la cualidad de fortalecer y renovar los intestinos.

Ingredientes
1 vaso de te kukicha

1 cucharada sopera de kuzu
1 ciruela de umeboshi
1 cucharilla de tamari

Elaboración
Disolver el kuzu en un poco de té kukicha.
Cortar una ciruela de umeboshi muy pequeñita.
Llevar al fuego el te con el kuzu, remover constantemente para que no se formen grumos.
Agregar la ciruela de umeboshi y dejar cocer durante 5 minutos.
Incorporar el tamari y dejar cocer 5 minutos más.

Nota el Kuzu con ciruela de umeboshi al igual que la sopa de miso no deben hervir, esta excepción se aplica sólo en casos de candidiasis.

¡Buen provecho!

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