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El mito de la B12 en las dietas veganas

  • Patricia Restrepo
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B12A

Un organismos saludable tiene la habilidad de digerir y absorber nutrientes, así como la capacidad de eliminar excesos.

Existe un mito muy arraigado y una gran confusión, o mala información, con respecto a las verdaderas necesidades proteicas de origen animal para el buen funcionamiento del organismo humano, y esta confusión se extiende indiscriminadamente al supuesto único origen de la vitamina B12.

Lo que es una verdad clara, es que la vitamina B12 se encuentra en los organismos vivos, y vamos a considerar organismos vivos desde las bacterias a los animales mayores, diseñados por la naturaleza para sintetizarla y asimilarla a partir de  las propias bacterias (factor extrínseco) presentes en la tierra, raíces de las plantas, etc. Y siempre que tengamos una buena salud intestinal (factor intrínseco gástrico).

La típica sentencia medica, si no comes carne tendrás carencias de vitamina B12, es en todos los casos una afirmación incierta, primero porque no es realmente la carne la que nos proporciona la vitamina B12, pues en realidad los animales al ingerir la hierba y pastos directamente de la tierra ingieren bacterias y sintetizan la B12, es decir la preciada vitamina también la puede sintetizar cualquier organismo sano en su intestino delgado.

Y por supuesto estamos hablando de animales que están al aire libre, que pastan y es desde las hierbas, raíces y el propio suelo donde obtienen las bacterias que les llevarán a sintetizarla.

Ahora, es bien sabido por todos, que esta es una situación que no se da habitualmente desde hace décadas, pues el ganado hoy en día, vive confinado en lugares antinaturales, es alimentado con piensos transgénicos carentes de bacterias orgánicas, y para compensar esta aberración humana, los piensos son suplementados con vitamina B12 de origen sintético, porque de otra forma los animales tendrían grandes carencias de B12.

Tampoco tiene sentido decir que la B12 es un nutriente que “falta” en la dieta sin productos animales, en tanto que todos los estudios sobre carencias de B12 están realizados en omnívoros y la mayoría de las personas que padecen carencia (mejor dicho, mala absorción) de esta vitamina comen carnes y productos animales.

Lo que nos ha ocurrido a los humanos son varias cosas. En primer lugar ya no comemos del suelo directamente, no ingerimos tantas bacterias. Como además la fruta y verdura está repleta de pesticidas, fungicidas y demás, nos vemos obligados a lavarlo y a pelarlo todo, alejándonos más todavía de nuestras fuentes ideales de bacterias. También en nuestra higiene habitual, nos hemos vuelto excesivamente pulcros. Limpiamos y desinfectamos todo, hasta nuestra piel, varias veces al día, entonces eliminamos excelentes posibilidades de exposición a bacterias que podríamos utilizar para sintetizar la vitamina B12. La B12 no sólo se puede absorber en el íleon (sección final del intestino delgado) sino que también se puede absorber en la boca, (por eso hay suplementos sublinguales), pero nuestra “súper higiene dental” (pastas, cloro, colutorios, flúor…) destruye nuestra flora bacteriana bucal, sin hablar del agua clorada y fluorada.

Es significativo recordar que los antepasados comunes a todo ser y organismo vivo del planeta fueron las bacterias, que fueron las primeras expresiones de vida orgánica. Hace casi 4.000 millones de años, nuestra tierra era una enorme nube gaseosa, en esa nube cargada con intensas tormentas de actividad electromagnética, se produjeron elementos livianos, como el hidrógeno, helio, litio, berilio, boro, carbono, nitrógeno y oxígeno. Estos al fusionarse produjeron otros elementos más pesados y de sus combinaciones surgieron otros componentes químicos y moléculas. Las moléculas y elementos más pesados fueron dirigiéndose gradualmente hacia al centro de la tierra formando eventualmente la parte solida de la tierra, mientras que otros más ligeros formaron la periferia, creando así la atmósfera.

Entre esa materia en proceso de solidificación y la atmósfera en expansión, comenzó a aparecer el agua que cubrió la faz entera de la tierra. Dentro de la tormentosa nube de gas, surgieron las primitivas moléculas orgánicas “carbohidratos, proteínas, virus y bacterias” que a su vez continuaron desarrollándose en el agua hacia organismos más evolucionados.

Es decir, no hay que olvidar que somos 1/3 de bacterias, y que estas son necesarias para la vida, que fueron el origen y convivimos armoniosamente con ellas si nuestros hábitos de vida son equilibrados, y cuando transgredimos el orden de la naturaleza se pueden perder el fino equilibrio y debilitar el sistema inmunológico.

Una alimentación biológica que respete el bioma externo e interno, proporcionará una buena salud intestinal para sintetizar la vida, la preciada vitamina B12, pero si tomamos alimentos refinados y químicos y enriquecidos con B12, o nos suplementamos, hacemos a nuestros intestinos perezosos, perdiendo la capacidad de síntesis y si hacemos un consumo sólo de carne para obtener vitamina B12, la putrefacción y suciedad que se produce no solamente dificulta la asimilación de esta vitamina, sino la de cualquier nutriente, porque justo en el caso de la B12 es necesario tener una buena flora, que más bien sería “fauna intestinal”.

Una constante fermentación y putrefacción intestinal ocasiona una gran dificultad en nuestras paredes intestinales para asimilar cualquier nutriente, no sólo la B12. En el caso de la B12 además es necesario tener una buena flora, ya que para sintetizarla a partir de bacterias se necesita una glicoproteína (o enzima mucoproteica) denominada “factor intrínseco gástrico”, es una secreción que se ve alterada si no tenemos buena salud intestinal. Este también es uno de los motivos por el cual muchos omnívoros, grandes comedores de productos animales, también sufren carencias de B12, porque en nutrición aprovechamos lo que podemos reconocer y asimilar, NO lo que ingerimos y para eso es imprescindible que todos nuestros órganos funcionen correctamente. De hecho la mayor parte de la población que sufre deficiencias de B12 son carnívoros ¿es que no la están ingiriendo? No, es que no la están asimilando.

Además de todo esto, hay otros factores que afectan a la asimilación de B12. Algunos alimentos anti fisiológicos que consumimos contienen inhibidores de la vitamina B12 y algunas costumbres que tenemos, nos hacen tener mayores requerimientos de B12 por lo que seremos más propensos a sufrir una carencia.

Por ejemplo:
• La píldora anticonceptiva inhibe la absorción de B12.
• Otros medicamentos (sobretodo antibióticos).
• aditivos, conservantes y químicos de la comida industrial procesada.
• Algunas especias y hierbas que tienen propiedades anti-bacterianas.
• El uso de sal refinada.
• Malos hábitos como el consumo de alcohol, tabaco.
• El exceso de proteína en la dieta.
• Las malas combinaciones de alimentos generan putrefacciones, alcoholes y fermentaciones que dañan nuestra flora intestinal, como proteína y fruta.

Existen precursores de la B12, que podemos encontrar por ejemplo en la piel de los granos de arroz integral, en algunas algas, y hoy en día se escriben muchos artículos demonizando el consumo de arroz integral porque contienen CIANURO (radical ciano) La industria nos incita a tomar carne o a tomar suplementos, pero lo cierto es que el cianuro es necesario junto con el cobalto para ensamblar la B12 (ciano-cobalamina) a través de las bacterias fermentativas. Y esos dos micronutrientes se encuentran en algunas semillas.

Es cierto que una carencia de B12 puede ser fatal y traer consecuencias muy graves e irreversibles para la salud como: demencia, fatiga crónica, dificultad de concentración, llagas en cavidad bucal, anemia, entumecimiento muscular, pérdida de apetito, afecciones en la piel, falta de energía mental. ¿Pero en realidad creemos que la carencia de vitamina B12, es por falta de comer carne o por no suplementarnos?. ¿No nos planteamos cual es nuestra dieta, como es la condición de los intestinos?.

Mejor propongamos que el origen de una carencia de B12 es un cúmulo de todos los factores que acabamos de enumerar y en caso de carencia detectada y manifiesta, lo primero que habría que hacer es recuperar el equilibrio de nuestros intestinos. Mientras tanto, podemos tomar un suplemento pero de nada serviría tomarlo en pastillas/comprimidos tragables, pues debemos ser conscientes que el problema de absorción existe, aunque la vitamina venga en pastilla, además la capacidad de absorber de una vez es de 2 microgramos al día, tomemos la cantidad que tomemos, el resto se elimina por la orina. Entonces lo mejor sería tomarla directamente o de forma sublingual (gotas o pastillas masticables).

¿Cómo interpretar las analíticas? Bueno, a veces los valores de las analíticas (en un momento puntual de nuestras vidas) tampoco quieren decir nada. Hay que recordar que son valores arbitrarios que ha inventado el ser humano (científico sí, pero humano) basándose en una población omnívora combinada, habitualmente medicada y eventualmente enferma. No sabemos si unos niveles de B12 elevados son resultado de mayor flora putrefactiva, o si el valor elevado de B12 en sangre se debe al metabolismo del exceso de homocisteína (cosa que en personas que no consumen un exceso de proteína no ocurriría).

En resumen, la actuación tanto para prevenir como para solventar una eventual carencia de B12, pasaría por asegurarnos una alimentación y unos hábitos que garanticen un sistema inmune fuerte, contacto natural con bacterias (comiendo preferentemente ecológico y sin lavar, adoptando una higiene natural no agresiva) unos intestinos limpios, una flora intestinal adecuada no putrefacta y que en la alimentación no haya elementos inhibidores. Incluso se puede apreciar como después de realizar ayunos cortos hay una tendencia al aumento de valores de B12 y hierro.

Es importante tener en cuenta además, que la naturaleza es insuperable, perfecta. De hecho no es posible curarnos sin ella. Y en ella, todo está en armonía, los nutrientes colaboran, en completa sinergia, es IMPOSIBLE reducir todo lo natural a la Química que hoy conocemos (y que nos hemos inventado nosotros también) lo que el ser humano necesita son alimentos COMPLETOS, naturales, no vitaminas aisladas o unidas de forma artificial. Este es otro motivo para rechazar los suplementos nutricionales en general.

Otro aspecto que se suele pasar por alto es que la B12 se almacena en el hígado (entre 2 y 3 años) por eso en algunos casos, sucede que dejamos de sintetizarla / asimilarla pero nuestro cuerpo no nos avisa hasta que ya es demasiado tarde. Por eso es bueno en etapas de transición de una dieta carnívora a una dieta vegana controlar las analíticas con los valores que se han indicado. La vitamina B12, se excreta por la Bilis (entre 1 y 10 microgramos diarios) en un intestino SANO y gracias a la circulación entero hepática, esa B12 será REABSORBIDA, y esta debería ser una de las principales fuentes de B12.

Recetas que facilitan la absorción de vitamina B12:

Sushis de verduras fermentadas y tempeh

Ingredientes
6 tiras de tempeh macerado en tamari

100 gramos de verduras fermentadas
alga nory
2 hojas anchas de col o berza ligeramente escaldada

Elaboración
Pasar la hoja de Nory ligeramente por la llama para cocerla.

Colocar sobre la hoja de nory las hojas escaldadas.
Extender en el centro del alga 3 cucharadas de verdura fermentada (puede ser chucrut o pickles caseros).
En el centro de la verdura colocar las tiras de tempeh.
Arrollar a manera de sushi, cortar y servir con unas gotas de shoyou.

Ensalada de raíces

Ingredientes
2 zanahorias ecológicas con su piel

2 remolachas ecológicas con su piel
1 cucharada de miso blanco
zumo de medio limón
semillas de girasol
cebolleta fresca
aceite de oliva

Elaboración
Limpiar las raíces con un cepillo para verdura.

Rallarlas.
Cortar la cebolleta en tiras finas.
Triturar las semillas de girasol con el miso y el aceite de oliva.
Incorporar el zumo de limón.
Mezclar con las verduras.

Tartar de algas

Ingredientes
Alga dulce

Lechuga de mar
Alga wakame
1 diente de ajo
aceite de oliva
aguacate
vinagre de arroz
sal marina
ralladura de lima ecológica

Elaboración
Remojar las algas

Cortarlas finamente
Filetear el ajo
Mezclarlo con las algas
Triturar el aguacate
Mezclar con el resto de los ingredientes
Añadir la ralladura de limón
La sal marina
Condimentar con vinagre de arroz y aceite de oliva

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