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Cafeína y otras “INAS”, drogas adictivas de venta libre

  • Patricia Restrepo
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cafeina

“Sin un café no soy persona”, es la frase típica que escucho una y otra vez en las consultas.

¿Que hay detrás de una taza de café?, la respuesta está en la cafeína. La cafeína es un alcaloide del grupo de las xantinas, sólido cristalino, blanco y de sabor amargo, que actúa como una droga psicoactiva, levemente disociativa y estimulante.

La cafeína fue descubierta en 1819 por el químico alemán Friedlieb Ferdinand Runge, fue él quien acuñó el término Kaffein, un compuesto químico presente en el café, término que pasaría posteriormente al español como cafeína. La cafeína recibe también otros nombres (guaranina, teína, mateína) relativos a las plantas de donde se puede extraer y porque contiene otras sustancias que aparecen en esos casos.

La denominada guaranina del guaraná, y la teína del té, mateina del mate, son en realidad la misma molécula de cafeína, hecho que se ha confirmado en análisis de laboratorio, aunque la cultura muy arraigada y casi devocional del consumo del Mate, le quiera atribuir otras características. Estas plantas contienen algunos alcaloides adicionales como los estimulantes cardíacos teofilina y teobromina y a menudo otros compuestos químicos como polifenoles, que pueden formar complejos insolubles con la cafeína y en definitiva en mayor o menor grado son adictivas.

La cafeína, es consumida por los humanos principalmente en infusiones extraídas del fruto de la planta del café y de las hojas del arbusto del té, así como también en varias bebidas y alimentos que contienen productos derivados de la nuez cola, es decir todas las bebidas cola, bebidas como las Red Bull y otras de libre venta con sellos de inocencia y no pasa nada, así como la yerba mate, el fruto de la Guaraná, y el acebo de Yaupón, que mantienen sumergidos en la adicción a varios pueblos del sur de América.

La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central que produce un efecto temporal de restauración del nivel de alerta y eliminación de la somnolencia en los seres humanos. Las bebidas que contienen cafeína, tales como el café, el té, algunas bebidas no alcohólicas (especialmente los refrescos de cola) y las bebidas energéticas gozan de una gran popularidad.

La cafeína es la sustancia psicoactiva más ampliamente consumida en el mundo. Podríamos decir que el consumo o dependencia del café es directamente proporcional a la falta de vitalidad en la humanidad de este momento, debida a los malos hábitos alimenticios y al abuso de alimentos extremos como los azúcares simples, los alimentos refinados, cárnicos y saturados de químicos y a la mal entendida necesidad de beber agua, siendo este un exagerado hábito cuando las personas beben entre 3 y hasta 5 litros de agua al día.

Dicen los científicos de los laboratorios “Las fuentes de cafeína más comúnmente usadas son el café, el té y en menor medida el cacao. Otras fuentes de cafeína usadas con menor frecuencia incluyen las plantas de yerba mate y guaraná, las cuales a veces son utilizadas en la preparación de infusiones y bebidas energéticas. Dos de los nombres alternativos de la cafeína, mateína y guaranina, son derivados de los nombres de estas plantas. Algunos entusiastas de la yerba mate afirman que la mateína es en realidad un estereoisómero de la cafeína, por lo que sería una sustancia completamente distinta. Esto no es cierto puesto que la cafeína es una molécula no quiral y por lo tanto no tiene enantiómeros, ni tampoco tiene otros estereoisómeros”.

Una de las fuentes primarias de cafeína en todo el mundo es el grano de café (la semilla de la planta de café), del cual se prepara la bebida de café. El contenido de cafeína en el café varía ampliamente dependiendo del tipo de grano de café y el método de preparación usados; incluso los granos que se encuentran en un mismo arbusto pueden presentar variaciones en la concentración.

En general, una porción de café varía entre 40 miligramos para un expreso de unos 30 mililitros de la variedad arábica, hasta cerca de 100 miligramos para una taza (120 mililitros) de café. Generalmente el café tostado tiene menos cafeína que el café claro porque el proceso de tostado reduce el contenido de cafeína del grano. El café de la variedad arábica normalmente contiene menos cafeína que el de la variedad robusta. El café también contiene cantidades traza de teofilina, pero no de teobromin que está presente en el cacao y que como hemos dicho arriba es más un estimulante cardíaco. El café descafeinado no tendría los efectos de la cafeína pero tiene como contrapartida todos los efectos secundarios de los químicos utilizados para descafeinar.

El té es otra fuente común de cafeína. A pesar de que el té contiene más cafeína que el café, una taza típica contiene una cantidad mucho menor, puesto que el té se prepara normalmente en una infusión mucho más diluida. Además de la mayor o menor concentración de la infusión, las condiciones de crecimiento, las técnicas de procesamiento y otras variables también afectan al contenido de cafeína. Ciertos tipos de té pueden contener más cafeína que otros. El té contiene pequeñas cantidades de teobromina y niveles ligeramente más altos de teofilina que el café. La preparación y otros factores tienen un impacto significativo en el té, y el color es un indicador muy pobre del contenido de cafeína. Algunas variedades como el té verde pálido japonés gyokuro, por ejemplo, contienen más cafeína que otros más oscuros como el lapsang souchong, que contiene muy poca.

La disparidad en la experiencia y los efectos entre las variadas fuentes naturales de cafeína podría deberse al hecho de que las plantas que son fuente de cafeína también contienen mezclas ampliamente variables de otros alcaloides xantínicos, incluyendo los estimulantes cardíacos teofilina y teobromina, así como otras sustancias que junto a la cafeína pueden formar complejos insolubles, como los polifenoles.

En 1912 se denunció pública y jurídicamente a las sustancias que tenían alta concentración de cafeína, en concreto a la industria de Coca-Cola, y a pesar de que el juez falló a favor de Coca-Cola, se introdujeron dos iniciativas de ley en la Cámara de Representantes con el fin de enmendar el Acta de Alimentos Puros y Drogas, agregando la cafeína a la lista de sustancias «creadoras de hábito» y «dañinas» que debían listarse en la etiqueta de los productos enumerando todos los perjuicios adversos para la salud y los peligros sociales de estar bajo sus efectos, poco más o menos como se hace con el tabaco en este momento y que en realidad parece que estimula más su hábito que otra cosa.

La científica (Adan Gemma Prat) dice: El café produce un efecto muy rápido.

“El efecto de la cafeína es casi inmediato. Aunque estudios anteriores mostraban que la activación comenzaba a los 30-45 minutos de la ingesta, pero el nuevo estudio demuestra que la estimulación empieza apenas a los 10 minutos. Para la investigadora, “45 minutos es el tiempo necesario para alcanzar la máxima concentración en sangre, pero a los pocos minutos, la mitad de esa concentración está ya en la sangre”.

Los expertos fijan el tiempo de duración del efecto de la cafeína entre las dos y tres horas, aunque hay algunos autores que lo prolongan hasta cuatro o cinco, dependiendo de la sensibilidad del individuo y el ritmo de metabolización, que varía muchísimo con la edad y con los años acumulativos que se lleve ingiriendo la cafeína”.

Según la experta, la vida media de la cafeína —esto es, el tiempo requerido para que el cuerpo elimine la mitad de la cantidad total inicial de cafeína— varía ampliamente entre individuos de acuerdo a ciertos factores como la edad, función hepática, embarazo, algunas drogas concurrentes y el nivel de enzimas en el hígado necesarias para el metabolismo de la cafeína. En adultos sanos, la vida media de la cafeína es de unas 4-9 horas. En mujeres bajo administración de anticonceptivos de vía oral, la vida media es de 5-10 horas, con lo que además de representar riesgos severos la administración de anticonceptivos para la salud coronaria estos se multiplican con el uso de la cafeína y el tabaco, y en mujeres embarazadas la vida media es de aproximadamente de 9-11 horas, lo que directamente somete al feto al estimulo de la cafeína.

La cafeína puede acumularse en individuos con enfermedades hepáticas severas, incrementando su vida media incluso hasta 96 horas en detrimento de las funciones hepáticas. En bebés y niños la vida media puede ser más amplia que en adultos; la vida media en un recién nacido puede ser de hasta 30 horas, en estos casos será transmitida por la madre que está lactando. Otros factores como el tabaquismo pueden acortar el tiempo de vida media de la cafeína.

La cafeína es metabolizada en el hígado y eliminada por la orina.

Gracias a sus efectos estimulantes es fácil comprender por qué el café es el segundo producto más consumido en el planeta, después del petróleo. Para muchísimas personas es lo único que las mantiene despiertas durante los días largos y estresantes de la vertiginosa vida del momento.

Pero, ¿cómo funciona?, ¿qué es exactamente lo que el café hace a nuestro cerebro y organismo?.

Siempre que estamos despiertos, una sustancia química llamada adenosina se acumula lentamente en el cerebro y se une a los receptores que retardan la actividad cerebral. Entonces, mientras más adenosina hay, más cansado se siente el cerebro. Esto tiene sentido, ya que cuanto más tiempo estamos despiertos más fatiga experimentamos. Por el contrario, durante el sueño la concentración de la adenosina disminuye, promoviendo gradualmente un estado más activo.

Resulta que la cafeína es muy similar a la estructura de la adenosina. La cafeína viaja a través del torrente sanguíneo hasta el cerebro, donde empieza a competir y se une con receptores de adenosina. Pero debido a que no es adenosina, el efecto del sueño no se siente. La adenosina no se une, lo que significa que sus prioridades relajantes disminuyen.

Sin embargo, con el uso a largo plazo de la cafeína, el cerebro responde mediante la creación de más receptores de adenosina, lo que significa que se requiere más cafeína para promover la misma respuesta. También significa que cuando se trata de dejar de beber café o pierdes tu consumo diario, se experimentaran algunos de los síntomas de abstinencia y de hecho se experimenta cansancio y somnolencia y una visceral necesidad de tomar la cafeína “ entonces la adicción se ha hecho contigo”.

Pero ahí no finaliza la historia de la cafeína en el organismo, También estimula la producción de adrenalina, que aumenta el ritmo cardíaco, acelera el flujo sanguíneo, e incluso abre artificialmente las vías respiratorias. Además, afecta a los niveles de dopamina mediante la prevención de su reabsorción en el cerebro, que hace que te sientas feliz. De hecho, es exactamente el mismo efecto que la cocaína, sólo que en menor grado. Después de todo, es una droga. Esta estimulación de dopamina hace que el café sea adictivo.

Para resignificar el mensaje de la terminación “ina” es velocidad, es decir, cambia rápidamente el ritmo natural de nuestro organismo en los diferentes sistemas, especialmente el nervioso. Todas las drogas adictivas, cocaína, heroína y los derivados de la morfina etc. son “ina”.

Concluyendo:

— La cafeína aumenta los niveles de ácidos en el estómago, lo que puede provocar acidez.
La cafeína provoca una alerta en el cerebro que “ordena” a las glándulas suprarrenales producir adrenalina, esta situación genera irritabilidad.
 La cafeína bloquea  en nuestro cerebro las moléculas de adenosina, responsables del sueño, y como resultado nos sentimos más despiertos, para luego en tiempo real experimentar irritabilidad.
— La cafeína deshidrata el organismo.
— La cafeína es perjudicial para los huesos afectando a la absorción del calcio en el intestino y, además, acelerar su expulsión, lo que puede conllevar una pérdida ósea importante.
— Crea dependencia
— Termina por extenuar las suprarrenales y como consecuencia consumir la energía del riñón.
— Desestabiliza los niveles de glucemia en sangre.
— Quizá la acción más directa al organismo y lo que realmente crea la mayor dependencia es el agotamiento de las glándulas suprarrenales, pues cuanto más se agotan más tienen que trabajar para conseguir llegar a unos niveles de energía que no existen y socavar con las reservas de azúcar en sangre y de vitalidad.

Para entender cual es la función de las glándulas suprarrenales, te pongo un ejemplo, imagina que estas caminando en una noche oscura y de repente presientes la presencia de un animal grande, tu instinto de supervivencia visceral recibe una orden de la pituitaria que va directamente a tus glándulas adrenales, la adrenalina sube y empiezas a correr como nunca hubieras imaginado, podrías incluso llegar a saltar distancias para las que pensabas no estar preparado racionalmente.

Cuando escuchamos en las noticias que un hombre fue rescatado por otro en una situación extrema, la acción de la adrenalina en el rescatador fue la que actuó no midiendo racionalmente el peligro.

Es decir, la adrenalina es la respuesta natural ante el estrés y las situaciones de peligro, lo que nos concede la primitiva acción de huida y defensa, es como la parte inconsciente que responde a la supervivencia visceral cuando es requerida.

Pero cuando sometemos al organismo a una constante descarga de adrenalina nos hacemos deficientes de la misma.

Podríamos concluir con esta afirmación “la acción de la cafeína es una hipoteca que le hacemos a nuestras suprarrenales y como consecuencia a nuestros riñones, utilizando una hipotética energía y vitalidad del futuro en el momento presente, y con el abuso de esta, saqueamos las reservas del organismo llevándonos a una debilidad y baja capacidad de supervivencia”.

El uso continuado de la cafeína al debilitar también los riñones se manifiesta en las ojeras oscuras (parpado inferior que además en algunos casos es acompañado de bolsas) y también en los ángulos de los ojos oscurecidos.

Sin embargo en determinados casos como en un ataque de asma, la cafeína al ser broncodilatadora nos podría servir de remedio de emergencia, igualmente conociendo la cualidad energética de los alimentos como medida excepcional en el caso de tener que hacer una larga conducción nocturna, tomar un alimento de característica muy yang acompañado de una taza de café hará que se conduzca muy concentrado y despierto por muchas horas.

También es conocido por los agricultores la acción insecticida de las plantas de café, que en programas de desarrollo agrícola en un cultivo mixto servirán de protección a otras plantas.

Cómo podría deshabituarme de la adicción al café.

  • Tonificando los riñones más que excitándolos, y en una primera acción, sería tomando bebidas tonificantes naturales como la infusión de jengibre, el té Mu.
  • Si además estoy emocionalmente adicto a la bebida amarga y oscura, sustituir el café por café de achicoria, malta de cebada o café de cereales, al que se le puede añadir un chorrito de jengibre
  • Hacer una mezcla de las dos anteriores, añadiendo una cucharilla de café de cereales al té Mu, (consultar tu caso a un consultor macrobiótico experimentado)
  • Tomar comida que mantenga los niveles de azúcar estables a la vez que llene de vitalidad tus riñones como pueden ser los estofados de legumbres arriñonadas donde los azukis son excepcionalmente eficaces combinados con calabaza y algas kombu.
  • Tener actividad física que implique un poco de desafío, como escalada, salto libre etc.
  • Eliminar de la dieta los alimentos refinados, azucarados, las bebidas cola, los alimentos cárnicos, la sal común y el exceso de agua.
  • El exceso de consumo de agua refleja directamente una falta de consumo de verduras y frutas de temporada
  • Dentro de los remedios caseros en la macrobiótica existen algunas practicas muy útiles como: compresas de jengibre en riñones, moxabustion en los puntos del meridiano de riñón.
  • El consumo en su temporada de castañas con azukis llena de vitalidad los riñones.
  • Dormir es la forma de cargarnos de la energía celeste, es la forma de cargar la batería, deberíamos ir a dormir pronto después de una cena temprana.
  • En la época estival es recomendado evitar el consumo asiduo de helados y bebidas muy frías que terminan por deshidratar y resecar los tejidos orgánicos exigiendo al organismo utilizar recursos propios para estabilizar la energía.
  • La respiración consciente acompañada de algunas asanas de yoga contribuyen a armonizar el sistema nervioso y a llenar los depósitos de vitalidad.
  • cuando estemos en un periodo de deshabituación del café, es recomendado por un tiempo vestir de negro así como mantener siempre la zona de riñones cubierta y no expuesta al frío.

Recetas que contribuyen a mantener los niveles de glucemia y de vitalidad altos en el organismo en verano.

ENSALADILLA DE LENTEJAS BELUGA

Ingredientes

1 vaso de lentejas beluga cocidas
1 puñado de nueces tostadas
1 cucharada de mugui miso
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cebollita cortada en cubos
1 zanahoria cortada en cubitos pequeños
un manojo de cilantro
un chorrito de vinagre de arroz

Elaboración

Trocear las nueces.
Calentar una sartén, añadir el aceite el miso y las nueces y rehogar durante 10 minutos a fuego bajo (reservar).
Macerar la cebolla en un poco de sal y agua.
Macerar la zanahoria en sal y agua.
Mezclar las lentejas con la cebolla y la zanahoria.
Envolver con la salsa de miso y nueces.
Aderezar con el vinagre de arroz.
Servir con cilantro troceado.

MANTEQUILLA DE AZUKIS CON CRUDITES

Ingredientes

4 remolachas cocidas
2 vasos de azukis cocidos
4 cucharadas de tahine
zumo de jengibre
zumo de 1 lima
shoyou al gusto
1 diente de ajo

Elaboración

Triturar todos los ingredientes, servir con apio, pepinos y zanahoria en bastones.

FLAN DE CAFÉ DE CEREALES

 

Ingredientes
½ litro de bebida de avena

1 cucharada de café de cereales
1 cucharada de melaza de arroz
1 cucharada de tahine
2 cucharadas de maicena
½ cucharada de copos de agar agar
½ vasito de agua
una pizca de sal

Elaboración

Disolver el café de cereales en la bebida de avena.
Añadir los copos de agar agar y dejar infusionando hasta que se disuelvan totalmente.
Incorporar el tahine removiendo constantemente.
Disolver la maicena en el agua y cuando los copos de agar agar se hayan deshecho, añadir la maicena removiendo para que no se formen grumos.
Incorporar la melaza.
Servir en copas y refrigerar.

¡Buen provecho!

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