Ecología desde la alimentación cada día

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Por Patricia Restrepo

Esta va mucho más allá que comprar productos ecológicos. En realidad si tenemos una comprensión profunda y amplia de lo que es la ecología, sabemos que esta empieza por cuidar el medio ambiente más próximo “nuestro cuerpo”.

Esto implica tácitamente una relación unificadora con lo que comemos, como lo comemos y con el propósito o el por qué lo comemos.

Por ejemplo, si hemos oído hablar de los beneficio de un alga en particular, podríamos pensar en sus propiedades por separado y comerlas insistentemente pretendiendo obtener el ácido tal o el cual, o el hierro o calcio, y contribuir a una campaña devastadora y un consumo obsesivo y desequilibrado de un alimento ecológico y milagroso.

La mente analítica del ser humano moderno, descompone, disecciona, retícula y etiqueta compuestos y así parece que su alimentación o su nutrición se basara en una suma de sustancias por separado, olvidando totalmente la energía integral del alimento, o la personalidad o espíritu de cada plato, y el resultado del mismo, donde mezcla de alimento, agua y fuego se transformaron.

Entonces hay una gran diferencia entre comprar alimentos ecológicos y en comer de forma ecológica.

El primer recurso ecológico que tenemos para una alimentación rica y sana está en la tierra, y así por ejemplo cuando compramos un puerro, todo en el puerro es comestible y nutritivo, la raíz, la parte blanca, la parte verde, y en caso de usarlo en una sopa, todo el puerro junto con otras verduras de mar (alga kombu, por ejemplo), verduras de tierra (zanahoria, chirivia), algunas legumbres (judías blancas, lentejas) o pescado, constituyen un buen guiso de vitalidad, este guiso que según la estación del año habrá tenido una cocción más larga y lenta o corta y rápida, se convertirá en un plato energético donde todos los nutrientes se potencian y se entregan para convertirse en algo superior.

En el día a día deberíamos comer las verduras sin cortar sus puntas, sin amputar el verde o las capas externas de coles, o las hojas de raíces.

Exigir en las tiendas inteligentes que rábanos, nabos y demás raíces vengan con sus hojas, que puerros, ajos tiernos y cebolletas, vengan con sus rabos, que coliflor, brócoli y todo tipo de crucíferas vengan con sus hojas externas. Aprender a reconocer en el campo, ortigas, verdolaga, diente de león y demás verduras silvestres.

Comprender la relación temperatura externa y temperatura interna, para utilizar de forma adecuada el fuego en la cocina y conseguir el máximo de rentabilidad energética, mayor vitalidad y óptima adaptación a los cambios climáticos, y así no compensar con agentes externos (mantas eléctricas, aires acondicionados).

Las antiguas cocciones de abuela, donde no se cocinaba con conceptos de omegas, bifidus, oligoelementos, macroelementos, etc., tenían un alto nivel nutritivo y sanador, además de ecológicos y de llenar de vitalidad y energía. Se utilizaba todo lo que daba la tierra en su momento y lo que se almacenaba en invierno.

Sería una buena iniciativa volver a este concepto de ecología, utilizando por supuesto sólo alimentos (verduras, cereales, legumbres, frutas, aceites, frutos secos, algas marinas), de origen ecológico y en lo posible que hayan sido cultivadas en un radio no mayor a 200 km, poniendo el acento en conservar el calor, que va más allá de temperatura, que invita a calor de hogar, proximidad, reunión.

Receta

Bolas de raíz de loto con salsa de tahine

Ingredientes:
• raiz de loto fresca
• zanahorias
• harina de garbanzos
• aceite de oliva para freir
• semillas de sésamo negro

Elaboración:
• Pelar una raiz de loto fresca.
• Rallar y escurrir o eliminar el líquido de la raiz rallada.
• Rallar la misma cantidad de zanahorias y añadir una pizca
de sal.
• Mezclar con harina de garbanzos y un poco del agua de raiz
de loto reservada.
• Formar bolitas de 2 cm y rebozar en sésamo negro.
• Freir en aceite de oliva.

Salsa tahine:
• Diluir una cucharada de tahine en 2 cucharadas calientes de
agua y soyu.
• Añadir una cucharada de melaza de arroz y zumo de
gengibre.
Emulsionar, servir sobre las bolitas.
(*) Por analogía, la raiz de loto es excelente para los pulmones.

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