Hipertensión

Blood pressure measuring studio shot

Por Patricia Restrepo

La fuerza que ejerce la sangre circulante sobre las paredes arteriales se mide como presión sanguínea. El consumo de alimentos y bebidas desequilibradas, en especial substancias muy expansivas (Yin), aunque también las muy contractivas (yang), pueden causar presión sanguínea elevadas y desencadenar en apoplejía, enfermedad cardíaca coronaria, paro cardíaco, paro renal  u otras condiciones circulatorias graves.

La presión sistólica – presión del corazón al bombear– es determinada por el volúmen de sangre bombeada por cada golpe o latido cardíaco y la elasticidad de la vena Horta y otras grandes arterias vecinas al corazón que reciben la fuerza total de la sangre expedida.  La presión diastólica – presión del corazón en descanso – es gobernada por la resistencia de flujo de sangre desde las arterias hacia lo capilares donde son transportado los nutrientes y gases esenciales para las células y tejidos.  El mecanismo por la cual ocurre la hipertensión, en especial la relación de la presión sanguínea y la dieta, no es completamente conocido por la medicina moderna. Sin embargo, la medicina oriental tradicional provee una comprensión sobre este proceso, indicando como los extremos en la alimentación excesivos pueden afectar el rendimiento cardiaco, pulso, elasticidad arterial y resistencia de las paredes arteriales, subiendo o bajando la presión sistólica, la diastólica o ambas.

Entre los alimentos y bebidas expansivas que más elevan la presión son azúcares, dulces y harinas refinadas, lácteos, queso ligero, fruta tropical, especias, estimulantes, solanáceas.

Entre los alimentos contractivos (Yang), que generan las fluctuaciones en la presión sanguíneas están el  consumo repetido de carne, huevos, aves, excesos de sal, cuyos colesteroles y grasas saturadas contraen las arterias y los pequeños vasos que conectan las arterias con los capilares.  Endureciendo, engrosando y obstruyendo las paredes arteriales, aumentando la resistencia del flujo de sangre en los capilares, forzando la elevación de la presión diastólica para mantener el equilibrio.

Si una persona con hipertensión continúa consumiendo alimentos y bebidas extremas, en especial azúcar, refrescos, café y otras sustancias Yin o expansivas, el corazón puede volverse tan hinchado y flojo como para no tener suficiente poder contractivo. Y como resultado la presión arterial se vuelve peligrosamente baja, produciendo lo que se llama hipotensión. La fatiga y el trabajo excesivo del músculo del corazón pueden producir un pulso irregular o tenue. La hipotensión también puede ser producida por una alimentación excesivamente contractiva que causa una contracción tal en el corazón que este disminuye su acción, reduciendo la presión.

Para mantener un corazón sano y como consecuencia una presión arterial equilibrada es necesario una dieta balanceada donde los carbohidratos complejos (cereales integrales en granos), las verduras, las legumbres, las frutas de estación, las semillas, las algas, aceite de primera presión en frío, fermentos naturales, sal marina no refinada, serán la base de la alimentación diaria.

La piel nos puede enseñar el estado de nuestro corazón. Si el corazón está demasiado expandido acompaña generalmente un color rojizo en el rostro. Excepto durante un día frío o al sonrojarse. Cuando se tiene de forma cotidiana esa tonalidad roja en el rostro muestra una tendencia a hipertensión. Si el color rojo por el abuso de muchos años de alimentos desequilibrados se transforma en púrpura indica una sobre expansión peligrosa del músculo cardíaco y la hipotensión que a menudo sigue.

Si el rostro es pálido, es porque el corazón  se ha contraído demasiado debido a un consumo exagerado de alimentos contractantes incluyendo carnes, lácteos y sal refinada.

Un color amarillento indica amenudo desórdenes biliares, hepáticos o vesiculares. Un color azulado puede acompañar problemas del hígado, las sombras marrones y oscuras significan dolencias renales y las verdes son señal de quistes, tumores o cáncer en desarrollo.

En la nariz, que refleja más específicamente el estado del corazón, se pueden diagnosticar disfunciones tempranamente, según los signos diferentes. A lo largo del meridiano del corazón, que recorre los brazos finalizando en el dedo meñique, también se puede hacer un diagnóstico precoz.

Remedio para la hipertensión

Ingredientes:
4 cm alga kombu, 1/2 vaso de daikon seco.

• Remojar el alga kombu 10 min y cortarla en trozos pequeños. Agregar al fondo de una cazuela con su líquido de remojo.
• Remojar el daikon 10 min y eliminar el líquido del remoojo, añadir el daikoon cortado encima del alga kombu.
• Cubrir con agua y tapar con una tapa pesada. Hacer hervir y bajar el fuego 20 ó 30 min sobre difusor, si es necesario añadir 5 gotas de shoyu al final de la cocción.
• Seguir la dieta estándar poniendo especial incapié en comer hojas verdes escaldadas incluso en el des-ayuno.

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