Integridad

cereal

Por Patricia Restrepo

«Somos lo que comemos”, ¿llegamos a comprender esa máxima hipocrática, o la integramos desde lo lejano como una frase hecha?.

¿Comprendemos realmente que nuestra sangre, células, tejidos, órganos, sistema circulatorio, sistema óseo, secreciones, emociones y pensamientos, están formados por lo que comemos y cómo lo comemos?. Somos un producto de nuestro medio ambiente, lo que absorbemos a través del aire que respiramos, lo que vemos, escuchamos, el clima, agua, vibraciones, radiaciones y rayos cósmicos.

¡¡Si!!. Todos estos factores nos están transformando, pero hay cosas que no podemos cambiar, el clima, las radiaciones, los rayos cósmicos. Los factores a los que se expusieron nuestros antepasados. Lo que ellos comieron, que hoy es parte de nuestra herencia genética y que incluso hoy constituye nuestra psicología profunda, alguno de nuestros patrones de conducta y hasta nuestra emocionalidad. Esto es lo que se llama la “constitución”.

Pero hay factores que sí se pueden cambiar. Lo que se llama la “condición”.

El libre albedrío significa elegir lo que hoy como, cómo me lo cómo, y en consecuencia en lo que me transformo.

Un ser equilibrado (íntegro), come alimentos íntegros.

Sin dividir, sin fragmentar. Desde que el alimento se divide, se rompe, se refina, el ser humano se ha hecho más egoísta; se dividen los pueblos, los países, la sociedad, las familias y el humano en sí se separa de su cuerpo, se desconecta. Pierde el instinto de supervivencia natural, no reconoce el alimento que le puede llevar a la enfermedad, que le envenena poco a poco. Y la mente del humano se hace errática. Se quieren muchas cosas a la vez, cada vez se necesitan más estímulos externos, más consumo, más comida, más culto al ego. Cada vez somos menos íntegros, menos felices.

Come alimentos integrales: cereales en grano (arroz, cebada, mijo, trigo, avena, quínoa), come también las verduras integrales. Cada parte tiene una energía importante para nuestra adaptación al exterior. Las zanahorias con sus hojas verdes, y de las zanahorias no deseches esa parte tan importante que ha servido de unión a la raíz y las hojas, que parece como un ombligo. Cepíllala bien y si hace falta, con la punta de un cuchillo, quita la tierra y utilízala. Cepilla bien todas las verduras biológicas y cómelas con su piel (nabos, zanahorias, chirivías). No deseches de la coliflor sus hojas y sus costados tan ricos, suaves a la hora de hacer purés. De las cebollas y puerros, utiliza las raíces, son magníficas para los riñones. Toma también la parte verde que nutren el hígado y la vesícula.

Aprecia las hojas verdes externas de las coles, tienen una gran cantidad de minerales. La piel de las manzanas favorece el tránsito intestinal. Las semillas de manzanas, melones, calabaza, son ricas en proteínas, vitaminas y minerales.

La energía vital está en el grano que aún tiene su poder de germinar. Come cereales integrales en grano, legumbres, y de la misma forma come las verduras sin amputarlas.

Conviértete en un ser íntegro, en un ser feliz.

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