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Comida para favorecer la meditación

  • Patricia Restrepo
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“Todos existimos como un flujo de  energía eterna y hemos fragmentado nuestra infinita percepción para que experimentemos lo que llamamos vida” .

De acuerdo a mi experiencia como meditadora antigua de Vipassana, la meditación es el estado natural del ser, es entrar en el flujo infinito de conciencia al que pertenecemos, y ser conscientes de la realidad  siempre cambiante, tal y como es en cada momento, sin modificarla, solo observándola. Normalmente somos conscientes de una realidad parcial que además siempre queremos cambiar, por que entramos en la estratagema, me gusta no me gusta, es decir no observamos la realidad tal y como es sino como quisiéramos que fuera.

Es extraordinario como  los neurocientíficos  a través de sus investigaciones científicas, han llegado a las mismas conclusiones que llegó el buda hace 2.500 años y han demostrado como la practica de la meditación puede llegar a transformar la estructura de nuestro cerebro. El mundo occidental con una tendencia mas materialista y el antiguo  mundo oriental con una tendencia más espiritual se unen.

Lo que os voy a relatar es fiel copia del relato de algunos neurocientistas. Nuestro cerebro, controla todos los aspectos de nuestra vida, y en la medida en que el hombre ha evolucionado en el planeta, el tamaño del cerebro se ha duplicado a pesar de que pesa solo 1,36 kg, consume el 20 % de toda la energía que entra a nuestro organismo* (Por esto es tan importante el consumo de carbohidratos completos que son los artífices de glucosa de buena calidad).

El cerebro ha sufrido una  constante evolución, parece que le fuéramos sumando compartimentos en la medida que vamos avanzando como  especie humana, de tal manera que  encontramos como en su propia estructura se recrean las fases de la evolución biológica desde el primer anfibio hasta el hombre.

En la base del cerebro, por ejemplo, se encuentra la parte más antigua que se llama tallo encefálico,   o cerebro reptiliano, es análogo a un reptil, de hecho  es la parte que tenemos en común con reptiles y otros mamíferos, es la parte del cerebro  que nos mantiene vivos pues rige funciones vitales, como el ritmo cardiaco, la digestión  y la presión arterial, respiración, cosas que suceden sin que tengamos que activarlas a voluntad o tengamos que decidir cuando se ponen en marcha.

Más arriba del tallo encefálico apareció cientos de miles de años después, más desarrollado otra parte del cerebro que se denomina el sistema límbico, que está vinculado de forma inherente a las emociones, pues es el responsable de cómo se procesan. Dentro del sistema límbico se encuentra la “amígdala del cerebro” (la amígdala del cerebro es la responsable de que no borremos los traumas de la infancia o del pasado), masas de tejido en forma de almendra que se encuentran una a cada lado del cerebro, no llegan a medir medio centímetro, pero es el centro del cerebro que procesa, almacena y registra nuestras reacciones emocionales. Una de las emociones más primitivas y fuertes es el miedo, es quizá la emoción más básica conectada con la aversión a perder la vida.

Arriba de la amígdala está la corteza, una capa arrugada y externa del cerebro que se divide en 4 lóbulos, si se desplegara la corteza cerebral de un mono seria del tamaño de una hoja de papel, pero si se desplegara nuestra corteza cerebral equivaldría a 4 hojas de papel de largo, por que nuestra corteza es arrugada y se encuentra arrugada dentro del cráneo. Arriba de nuestros ojos se encuentran los lóbulos frontales las áreas más recientes de nuestro cerebro.

Entre las funciones de la corteza cerebral se encuentra  la de verificar  la realidad, nos filtra y ordena el mundo exterior, todos nuestros planes, pensamientos, ideas y proyectos se originan en este área.

El cerebro esta formado por diminutas células llamadas neuronas, (que son bañadas por la sangre, la sangre es constituida por la síntesis de lo que comemos). Estas neuronas tienen ramificaciones muy pequeñas que salen de ellas y se conectan con otras neuronas, funcionan formando redes, las largas y espinosas redes crean un bosque neuronal de una complejidad asombrosa, las neuronas utilizan estas redes de comunicación para comunicarse unas con otras con señales químicas y eléctricas.

Aunque a la vista de un microscopio pareciera que las neuronas se tocan, realmente no se tocan unas con otras pues un pequeño espacio llamado la sinapsis es donde un mensaje pasa de una neurona a la siguiente, el mensaje viene de pequeños sacos que almacenan moléculas químicas, cuando son estimulados estos sacos liberan sus moléculas  las cuales cruzan la membrana celular y pasan al espacio sináptico.

La sinapsis neuronal es la zona de transmisión de impulsos nerviosos eléctricos entre dos células nerviosas (neuronas) o entre una neurona y una glándula o célula muscular. … Una hendidura sináptica o espacio entre las terminaciones pre sináptica y pos sináptica.).

Un impulso eléctrico permite que esto suceda, entre tanto la neurona receptora tiene sitios de bienvenida para las moléculas que entran estos sitios receptores se unen a las moléculas, cuando lo hacen se abren puertas  especiales.

Las puertas permiten el paso  de un flujo de partículas cargadas, iones de sodio y potasio que inician una nueva señal eléctrica en la neurona receptora. Esta simple cadena de eventos un impulso eléctrico seguido de cambios químicos, seguidos de otros impulsos eléctricos es la base de toda la actividad cerebral, así es como las neuronas se comunican unas con otras.

Aquí está la clave de la complejidad cerebral hay cien mil millones  de neuronas en el cerebro. Cada neurona como un actor en una gran producción procesa su información, luego se codea con otras cincuenta mil neuronas para enviar y recibir mensajes, cien mil millones de neuronas por cincuenta mil conexiones. Es esta complejidad lo que nos permite pensar imaginativamente en lo abstracto, lo que nos permite desarrollar la imaginación, que nos inspira.

“No hemos nacido con esta cantidad de redes neuronales, es a medida que  crecemos y experimentamos la vida que las vamos creando.”

Es decir, que nuestro cerebro según decía Richard Davidson, es un órgano construido para modificarse de acuerdo a las experiencias, la meditación estimula la neuroplasticidad del cerebro produciendo entre otros muchos efectos FELICIDAD.

Según la doctora Sara Lazar, en su investigación sobre los efectos de la meditación sobre el cerebro cito.

  • Hay un aumento del tamaño del hipocampo, el hipocampo es una parte imprescindible del cerebro para el aprendizaje y la memoria además de la regulación de las emociones.
  • Un aumento temporoparietal, que es la zona del cerebro donde la perspectiva, la empatía y la compasión se desarrollan.
  • Disminución de la amígdala, menos estrés, menos amígdala.
  • Aumento en la parte frontal del cerebro (cuando la intención coincide con la acción, o cuando la acción coincide con la intención, o cuando los pensamientos se alinean con la acción, es cuando el lóbulo frontal está en el mejor momento).

En el 2004 un grupo de científicos se reunieron para  debatir o cuestionar si la acción de prestar atención u observar era una acción como cualquier otra acción y lo que descubrieron en el escáner donde se testeaba a un monje budista que meditaba desde hacia muchos años todos los días, fue que la actividad frontal era tan grande, que pensaron que era el hombre más feliz del planeta. Los resultados mostraron niveles por encima de lo conocido de emoción positiva en el córtex frontal izquierdo del cerebro, y justo en el lado derecho del cerebro en el área de la depresión, esta  disminuía como si la meditación fuera un buen antídoto contra la depresión, y también disminuía la actividad de la amígdala relacionada con el miedo y la ira.

Otro estudio demostró que el nivel de atención de  estos meditadores es mucho mayor que el del resto de la población, con lo que memoria, ingenio, creatividad, intuición, proyección, y eficacia en sus actos era de altísima vibración, virtuosos capaces de cambiar la química del cerebro desde la meditación.

También se hizo un estudio con meditadores que apenas se iniciaban y llevaban poco tiempo meditando y lo que se descubrió es que los niveles de estrés y ansiedad bajaban y se pudo ver que la actividad de su córtex pre frontal izquierdo aumentaba, es decir estas personas empezaban a disfrutar de una vida mas tranquila y con menor reacción negativa  hacia los eventos cotidianos de la vida que no estaban esperando o simplemente nos les gustaba.

Estas investigaciones fueron posibles gracias a avances  científicos como la resonancia magnética funcional, las tomografías por emisión de positrones y los electroencefalogramas.

En resumen, después de estas investigaciones se comprobó que la meditación baja la actividad  en la mitad derecha del lóbulo del cerebro e incrementa la del lóbulo izquierdo. Por esto la meditación intensifica las sensaciones positivas como la felicidad y la compasión.

Sin embargo, para entrar con más facilidad en estado de meditación, es muy importante mantener una higiene alimenticia o de estilo de vida, que tiene que ver con no ingerir sustancias que compitan o alteren la propia química del funcionamiento neuronal. Es decir, que muchas sustancias psicotrópicas o estimulantes, como el alcohol, la cafeína, los azúcares simples, la dopamina de los lácteos, los somníferos, y tranquilizantes, aunque en el momento  en que los ingerimos nos proporcionan una aparente felicidad en realidad hacen un viaje inverso. A mayor experiencia amable y excitante, el regreso a la realidad es doblemente más negativo, por esto nos hacemos adictos, y cada vez adormecen más la conciencia y  atrofian la conexión neuronal, pudiendo llegar a hacer agujeros en el cerebro.

Las comidas que generan mucho calor en el organismo, que colapsan los intestinos y son difíciles de evacuar, como las carnes rojas, embutidos y demás alimentos cárnicos, alteran el estado de la conciencia llevándonos a experimentar más rabia, ira, tensión, ansiedad, etc.

Aunque el ayuno y el semi ayuno ayudan a tener una meditación más profunda, existen algunas comidas que favorecen la meditación y la absorción. Una muy clara es el arroz integral por tener la misma proporción de sodio potasio de la sangre, igualmente entre los cereales el mijo, favorece la concentración.  También las verduras dulces naturales, las raíces y todas las verduras que crecen sobre la tierra.

RECETAS

AREPAS DE ARROZ Y MIJO CON  CREMA DE TOFU

Ingredientes

100 gramos de arroz integral cocido
100 gramos de mijo  cocido
una pizca de sal
pinta de aceite

Para la crema:

100 gramos  de tofu  sedoso
2 cucharadas de sésamo negro tostado
½  cucharadas pasta de umeboshi

Elaboración

Amasar el mijo y el arroz con una pizca de sal,
Con las manos húmedas hacer bolitas como del tamaño de una pelota de pin pong.
Aplanar entre las palmas de las manos y tornear hasta conseguir la forma redonda y plana de una arepa.
Colocar sobre una plancha caliente y pincelada de aceite de oliva
Girar cuando se queden doradas por lado y lado.
Untar la crema de tofu por encima.

Para la crema batir los ingredientes.

CREMA DE CALABAZA  Y MIJO

Ingredientes

100 gramos de mijo cocido
100 gramos de calabaza
1 puerro mediano
una pintada de aceite
una pizca de sal

Elaboración

Cortar el puerro  en rodajas
Cortar la calabaza de tamaño similar
Calentar una cazuela pequeña, pintarla de aceite
Reducir los puerros y la calabaza
Cuando estén blandos añadir el mijo cocido
Rectificar de agua para conseguir la textura deseada
Triturar.

ESTOFADO DE LENTEJAS CON CASTAÑAS

Ingredientes

250gramos de lentejas castellanas
50 gramos de castañas pilongas
1 zanahoria
1 puñado de acelgas
1 trozo de alga kombu de 2 centímetros
1 cucharita de mugui miso
un chorrito  de aceite
1 litro de agua

Elaboración

Dejar a remojo las castañas al menos 2 horas
Cortar as zanahorias en trozos del tamaño de las castañas
Trocear las acelgas en pedazos grandes
Llevar a la olla a presión o a una olla con tapa gruesa;
Las castañas, la zanahoria y las lentejas
Cocer a fuego alto 10 minutos, bajar el fuego y cocer a mínimo durante 30 minutos o hasta que las lentejas estén blandas
Añadir las acelgas y cocer 10 minutos más, incorporar un chorrito de aceite y el mugui miso, dejar cociendo a fuego bajo 3 minutos más.

¡Buen provecho!

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