¿Es la soja saludable?

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“La historia de las ciencias nos demuestra que las teorías son perecederas. Con cada nueva verdad revelada, tenemos una mejor comprensión de la naturaleza y nuestras concepciones, y nuestros puntos de vista, se modifican.” Nikola Tesla

Es realmente alarmante el poder que tiene la siempre cambiante y contradictoria investigación científica sobre nuestra dieta y estilo de vida.

Los alimentos fermentados de la soja tienen una ancestral historia de mas de 5000 años beneficiando a la humanidad. Han sido consumidos por japoneses, chinos, indonesios y una gran parte de los países asiáticos. Y digo alarmante, porque incluso cuando muchos hemos comprobado sus efectos en la mejora de la salud en todos los aspectos, un día se emite una noticia, de la que oportunamente se hace eco cierto sector de la industria de la alimentación, se difunde en revistas de ámbito sanitario y sin tener la más mínima idea, ¡sí! permitidme que lo diga categóricamente, la más mínima idea, basados en una hipótesis desconectada de la realidad última de la soja como soja, automáticamente tu respondes “sin soja por favor”.

Con la velocidad de multiplicación en los medios virtuales de cualquier noticia cierta o falsa, y para la satisfacción de unos cuantos intereses, la soja hoy es considerada impunemente un alimento peligroso, cancerígeno y ¡a evitar!.

La misma prensa roja sensacionalista científica, que muchas veces oye campanas y no sabe donde, (porque analiza bajo una micro visión, elementos aislados desconectados del resto del contexto), en la década de los 80 nos ponderó la soja, como el grano de oro que ¡acabaría con el hambre en el planeta!. “Ni mucho que queme al santo ni poco que no le alumbre”.

Y ahí la zona Pampeana Argentina, y otros países sudamericanos fueron víctimas de la sojización, más del 50% de la producción agrícola de estos países se dedicó al cultivo de la soja transgénica, que hoy ha desertizado sus tierras y terminado con los asentamientos de agricultores nativos, creando hambre, enfermedad y pobreza.

Pero el destino de esa soja que se cultivó masivamente no estaba pensado que fuera para alimentos tradicionales.

Un poco de historia reciente. La soja es en realidad un grano prodigioso de alto rendimiento, por lo que muy a principios de los años 50 Nestlé y otras industrias devastadoras de la nutrición, inundaron los supermercados con la ilusión de diversidad, con una larga batería de galletas, bollos industriales, barras de chocolates, dulces, cacahuetes revestidos con chaquetas de colores, cereales inflados, estriados, rallados, con formas geométricas, con infinidad de sabores, pastas de formas diversas, bebidas vegetales, aceites, bebidas estimulantes. Pero en realidad toda esta diversidad sólo tenía tres insumos, más una cantidad de sabores y colorantes artificiales: soja, maíz y trigo.

El maíz en forma de fructosa de maíz, un edulcorante altamente refinado y peligroso que está en casi todos los paquetes de bollería y pastas industriales. Es decir, que tú estas comiendo sin saberlo desde hace muchos años soja indiscriminadamente y criminalmente en los supermercados corrientes y probablemente en las tiendas saludables.

Pero ahí no termina la historia. Hoy por hoy, los alimentos basura de la soja son la tendencia más vegui de la actualidad. Todo tipo de falsos quesos, hamburguesas, embutidos, bebidas, batidos, yogures, natillas y carnes vegetales, soja texturizada y un largo etc. industrial que aunque te pone en la etiqueta “no modificado genéticamente” o de procedencia de la agricultura ecológica, no deja de ser un alimento sintético manipulado y desvirtuado, desconectado de su cualidad natural.

Esto sin contar con el lobby de los suplementos procedentes de la soja, considerados saludables: lecitina de soja, isoflavonas de soja y otro largo etc.

Estos no son alimentos tradicionales, hacen parte de la gran mentira de la industria de la alimentación.

La demonización de la soja, parte de la investigación que se hizo con la soja texturizada, o la carne vegetal, que es una sustancia sintética moderna, una deshonra para la nobleza de esta legumbre, una adulteración de un alimento sagrado convertido en cartón-comida.

Aun así recuerda que ser un buen investigador no significa ser un buen nutricionista. Y así se metió en el saco de la soja a los alimentos basura de la soja y a los alimentos tradicionales nutritivos de la soja, que son la minoría y en realidad producidos a una pequeña escala.

Hace muchos años, los investigadores encontraron que la soja, al igual que muchas plantas contienen isoflavonas naturales, cuya estructura química es algo similar a las hormonas esteroides humanas, como la testosterona o estrógenos, lo que lleva a algunos a especular que los productos de soja podrían tener efectos hormonales de aumento de riesgo de cáncer en las mujeres, por ejemplo.

“La ciencia nunca resuelve un problema sin crear otros 10 más.” George Bernard Shaw

A través de los años, estos problemas biológicos han sido estudiados en detalle. Y en 2008, ocho estudios previos realizados en los asiáticos y los americanos asiáticos se combinaron en un meta-análisis.

Se seleccionaron estas poblaciones debido a que tienen una gama muy amplia de la ingesta de soja. Resultó que, en lugar de que los productos de soja causaran cáncer, ayudaban a prevenirlo . Esto lo hemos enseñado desde siempre en la macrobiótica con resultados espectaculares. En esta investigación, en las mujeres con mayor ingesta de soja, incluyendo la leche de soja, tofu, miso, natto, soyou, había un 29 por ciento menos riesgo de cáncer de mama, en comparación con las mujeres que omiten generalmente la soja. Para el año 2014, los estudios se resumieron en un nuevo meta-análisis, que muestra que las mujeres que comieron la mayoría de los productos de la soja tuvo una reducción del 41 en el riesgo de cáncer de mama.

En 2012, la revista American Journal of Clínic Nutricion publicó un tipo diferente de estudio. En esta ocasión, la atención se centró en las mujeres que habían tenido cáncer de mama en el pasado. La pregunta ahora es si el tofu, leche de soja, u otros productos de soja podrían afectar la probabilidad de recurrencia del cáncer.

Y lo hizo. Sobre la base de un total de 9.514 mujeres tratadas previamente para el cáncer de mama, las que tenían un consumo más alto de soja tuvieron una reducción del 30 por ciento en el riesgo de recurrencia del cáncer.

Para mi la investigación mas útil es la experiencia clínica con cientos de mujeres que gozan de salud o se han recuperado con una dieta equilibrada donde además se incluían productos derivados de la soja, como el miso, tofu y shoyou. Pero se que para ti los estudios son importantes y te dan la oportunidad de contrastar con los estudios “ comerciales”.

En otras palabras, los productos de soja tienen un efecto protector. Reducen la probabilidad de contraer cáncer, y para las mujeres con diagnóstico previo de cáncer de mama, reduce las probabilidades de recidiva.

En los países asiáticos se come la soja en forma de tofu (que tiene un proceso artesanal, simple y natural, donde se cuaja la leche de soja con limón o nigari), en forma de natto (soja fermentada), miso (pasta de soja fermentada), Okara (la pulpa que queda después de la elaboración del tofu), shoyou (líquido que queda después de la fermentación del miso).

Todos estos alimentos son fermentados y cuajados con sal marina, con procesos simples no industriales la mayoría de las veces caseros, como molienda, fermentación y precipitación. Con lo que la soja no se altera.

La diferencia radica en comer alimentos tradicionales a partir de la soja o consumir alimentos sintéticos y transgénicos derivados de la soja.

Japón es considerado uno de los países más longevos del planeta y con el índice más elevado de salud. Las mujeres japonesas tienen el índice más bajo casi incipiente de cáncer de mama. Justamente los casos de cáncer se da en mujeres que han empezado a tomar una dieta occidental con más ingesta de lácteos, carnes y azúcar. Las mujeres Japonesas no presentan síntomas de la menopausia, sofocos, perdida de masa ósea, sequedad y envejecimiento de la piel.

La soja ha sido tomada en forma de alimentos tradicionales como alternativa a la terapia de reemplazo hormonal.

El consumo de la soja en forma de alimentos naturales (tofu, miso, shoyou, tempeh, natto). Provoca una disminución del colesterol total y LDL (colesterol malo) y aumenta el HDL colesterol bueno.

Los fitoestrógenos de la soja, paradójicamente a lo que has escuchado últimamente tienen una actividad inhibidora de estrógenos (antiestrogénica) que reduce el riesgo de cáncer de mama y de útero. Los huesos se fortalecen y la cualidad dispersante y enfriante de la soja hace que los sofocos desaparezcan en la menopausia.

La bendición de los productos derivados de la soja depende de la interacción con el resto del menú (cereales integrales en grano, verduras, fermentos).

Cuando se han hecho estudios en hawaianos, y otras comunidades del Pacífico, que empezaron a tener problemas de Alzheimer, tiroides y otros, se concluyó que era por la ingesta del tofu porque para los científicos era el único alimento diferente, pero en realidad lo que lleva a enfermar a estas comunidades nativas es la introducción de una dieta occidental desvitalizada basada en azúcares simples, carnes y lácteos, y por supuesto el cambio radical de estilo de vida más natural.

Lo que me pregunto es como es tan persistente la información sobre los peligros de los productos tradicionales de la soja y nadie habla sobre el peligro y el riesgo de cáncer con la ingesta de animales hormonados como el pollo, huevos, carnes y peces de piscifactoría.

Los productos tradicionales de la soja han sido utilizados por miles de años en los países asiáticos, son ricos en minerales, proteínas y sustancias beneficiosas, fortalecen la sangre, contribuyen a una buena circulación, respiración y funcionamiento del sistema nervioso. Si fermentados o cuajados son muy digeribles, ricos en fitoestrógenos, que han demostrado por siglos que ayudan a proteger contra el cáncer de mama, próstata, útero.

El tofu se utiliza como antiinflamatorio y para aliviar los sofocos o exceso de calor.

El tempeh, es un alimento energético, ayuda a reducir el colesterol, a fortalecer el sistema urinario, y a prevenir tumores. Es quizá la más alta fuente de proteína vegetal, también rico en hierro, calcio y otros minerales, fuente de vitamina B12.

El natto, es un producto fermentado de la soja, muy beneficioso para la digestión, fortalecimiento de los intestinos, riñones, sangre, linfa, y sequedad vaginal .

El miso, es una pasta de soja, a partir de la fermentación orgánica con sal, proporciona energía de alto tenor, contiene enzimas que facilitan la digestión y fortalecen la calidad sanguínea, es uno de los alimentos principales para restablecer el equilibrio corporal. Coloniza los intestinos, es quizá el probiótico más importante, fortalece el sistema inmune, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, el cáncer de mama, y otras malignidades, elimina radiación del cuerpo, usado externamente, sirve como emplasto en casos de cortes o quemaduras.

En conclusión los productos tradicionales derivados de la soja tienen muchas propiedades que como parte de una dieta equilibrada y variada contribuyen a el mantenimiento y recuperación de la salud. No son más importantes que el resto pero tampoco menos.

Hay que aprender a diferenciar la comida basura de la soja y los productos tradicionales de la soja.

Recetas

PIZZA DE CALABACIN Y TOFU
Libre de gluten. En esta receta vamos a utilizar los calabacines a modo de pasta.

Ingredientes:
4 calabacines
250 gramos de tofu
Un manojo de cebolletas tiernas
Aceite de oliva
50 gramos de almendra en polvo
4 zanahorias
Un puñado de champiñones
Concentrado de manzana
Un manojo de albahaca
Pimienta
Shoyou
Salvia
50 gramos cucharada de piñones
Un manojo de albahaca
Nata de avena

Elaboración:
Cortar los calabacines en lonchas muy finas
Dejar macerar los calabacines en una mezcla de shoyou agua y salvia
Rallar la zanahoria y filetear los champiñones
Reducir en un poco de aceite y sal las zanahorias y los champiñones
Cortar las cebolletas y reducir con una pizca de sal.
Triturar el tofu con un poco de agua y aceite hasta conseguir una crema espesa
Incorporar la almendra molida y una pizca de sal a esta crema.
Mezclar la crema con las cebolletas reducidas, salpimentar la crema
Cortar la albahaca muy fina mezclarla con los piñones y aceite en la batidora hasta formar una pasta, rectificar de sal.
Colocar en una bandeja para horno una capa de calabacines recubierta por la pasta de albahaca.
Sobre esta capa añadir la zanahoria rallada
Sobre la zanahoria rallada otra capa de calabacines con la pasta de piñones.
Y sobre esta una capa de la crema de cebolleta y tofu
Suceder capa por capa en este orden.
Bañar con nata de avena y hornear durante 30 minutos.
Servir con un poco de pasta piñones y albahaca.

TOFU DESMIGADO CON VINAGRE DE UMEBOSHI
Este plato ligero y fácil de preparar, refresca cuando la temperatura está muy alta y relaja.

Ingredientes:
250 gramos de tofu
Un manojo de cebollinos
Un puñado de guisantes verdes
Vinagre de umeboshi

Elaboración:
Desmigar con las manos o con la ayuda de un tenedor el bloque de tofu
Cocer los guisantes que queden al dente
Cortar los cebollinos en trozos pequeños
Mezclar todos los ingredientes
Condimentar con vinagre de umeboshi

TEMPEH MACERADO
El tempeh es una proteína biodisponible rica en vitamina B12.

Ingredientes:
250 gramos de tempeh
Concentrado de manzana
Shoyou
Aceite de sésamo
Hojas de laurel
Un diente de ajo
Tomillo
Orégano
Agua
1 cucharada de kuzu
Germinados de alfalfa

Elaboración:
Cortar el tempeh en lonchas.
Mezclar en una bandeja un poco de agua, shoyou y concentrado de manzana.
Añadir las hierbas.
Dejar macerando el tempeh durante 1 hora.
Calentar una plancha y dorar el tempeh por lado y lado con unas gotas de aceite.
Eliminar del líquido de maceración las hierbas y el ajo.
Llevar al fuego y espesar con un poco de kuzu.
Servir el tempeh con esta salsa.
Y germinados de alfalfa.

0 comentarios de “¿Es la soja saludable?

  1. Eva dice:

    Buenas!! Entonces no recomedarías para nada los productos de la soja que no fueran estos productos tradicionales, no? Es decir, los yogures de soja, por ejemplo, aunque sean certificados ecológicos, son alimentos a evitar? Muchas gracias por la información!!!! Un saludo

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