¿Quieres dejar de comer azúcar?

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Conoce los alimentos que anulan tu voluntad y te llevan visceralmente a desear el amargo azúcar.

Ya desde hace algunas décadas que los perjuicios de los azúcares simples son una voz popular. Es más, de alguna manera, siempre se ha sabido que comer azúcares simples perjudica seriamente la salud física, emocional y mental de cualquier ser viviente, y digo viviente por que hasta hace algún tiempo sólo comíamos azúcares simples los humanos, pero hoy en día igual que hemos creado a Dios a nuestra imagen y semejanza también estamos creando, sí, creando a los animales a nuestra imagen y desesperanza, y si me permites te hago un inciso nada más empezar a desarrollar este artículo.

“Uno de los hechos que más impacta a los veterinarios hoy en día, es que enfermedades que antes eran totalmente desconocidas en el reino animal, como las alergias y otras, hoy son sufridas por éstos como respuesta a la comida desanimalizada, azucarada, quimicalizada y refinada que les damos en los piensos compuestos que apenas llevan 40 o 50 años en el mercado, es decir, que son otro experimento que no considera la condición natural de estas criaturas, y que genera una economía en aumento, proporcional a la idea de que los animales también nos pertenecen”.

Y volviendo al por qué, aún a sabiendas del destrozo orgánico de los azúcares simples, sigues consumiéndolos, vamos a entender qué te lleva visceralmente a su consumo.

Como ya había escrito en artículos anteriores, este macro universo está regido por la ley del cambio y dos fuerzas complementarias y antagónicas, todo cambia, y cambia de lugar, los electrones giran alrededor del núcleo central del átomo, la tierra gira sobre su eje mientras completa su órbita alrededor del sol, el sistema solar gira alrededor del centro de la galaxia, y las galaxias se alejan entre sí a una enorme velocidad, mientras el universo continúa sus ciclos y expansiones. Dos fuerzas, expansión y contracción dan lugar a todos los fenómenos sobre la tierra.

El fenómeno de contracción da lugar a la fuerza centrípeta, donde todo se comprime hacia su núcleo, y la fuerza expansiva genera la energía centrífuga, que lo repele todo hacia fuera.

Estas dos fuerzas afectan a los órganos, las personas, las plantas, los animales, los alimentos y a todos los fenómenos existentes. No son fuerzas estáticas, sino tendencias que se intercambian continuamente, transformándose la una en la otra. Aprendiendo cómo equilibrar estas dos fuerzas en nuestras propias vidas, a partir del estilo de vida, podemos transformar enfermedad en salud, conflicto en paz, tristeza en alegría, pobreza en abundancia, mezquindad en compasión.

De cualquier forma estas tendencias que no son estáticas tienden por sí solas al equilibrio, el día se transforma en noche, el frío en calor, lo muy contractivo se convierte en expansivo. Al no ser estados absolutos cuando se extreman inmediatamente empiezan a moverse en la otra dirección, por ejemplo, la bomba atómica es una contracción que cuando llega a su máxima contracción explota en una invasiva expansión.

Así podríamos catalogar las personas, los órganos, las emociones, los alimentos y cualquier genero en: contracción y expansión. Los orientales llamaron a la contracción (Yang) y a la expansión (Yin).

Para clasificar los alimentos, primero deberíamos observar el clima, lugar del planeta y estación del año donde crecieron. En un clima más expansivo, nacen plantas de crecimiento más rápido, con frutos más jugosos, con crecimiento aéreo que se proyecta hacia el exterior y con más potasio, entre otras sustancias expansivas o yin.

En un clima más contractivo como respuesta a la influencia del frío, el crecimiento es más lento, los alimentos son más secos, crecen tallos y semillas nutridas básicamente por energía contractiva que crecen generalmente bajo la tierra , con más sodio y otros elementos contractivos yang.

Cuando ingerimos alimentos que nos contraen internamente, nuestro organismo en busca del equilibrio, nos impulsa a buscar alimentos de la naturaleza opuesta o complementaria, si además nuestro estilo de vida es estresante, con presión es decir muy contractivo, el organismo pedirá a gritos el equilibrio en su opuesto.

Como alimentos muy contractivos o extremo yang encontramos: la sal refinada o mineralizada, salazones, huevos, caviar, carnes, quesos curados, aves de corral, ginseng, aleta de tiburón, algunas raíces, y suplementos, tabaco, atún, salmón, pescados de carnes rojas y azul, mariscos, pescados, alimentos ahumados, tostados, crocantes, chips, pan, tostadas, horneados de harina, galletas.

Como alimentos muy expansivos o extremo yin encontramos: drogas recreativas, alimentos cultivados con químicos, alimentos genéticamente modificados, alimentos radiados, alcohol, AZUCAR, AZUCARES SIMPLES, MIEL, y otros dulces refinados, café, té negro, bebidas gaseosas y azucaradas, bebidas estimulantes, frutas y verduras tropicales, frutos secos tropicales, coco, helados.

De esta manera, el consumo habitual de alimentos de tenor contractivo, secos, salados, horneados, crujientes, tostados, deshidratados nos llevaran rápidamente a desear alimentos del rango opuesto, pues estos a su vez impactarán en el cuerpo contrayéndolo, resecándolo, tensándolo, comprimiéndolo. Recuerda cuando te comes unas papas fritas o aceitunas saladas, o cacahuetes fritos y salados, inmediatamente quieres una cerveza o cualquier bebida para equilibrar.

El consumo de azúcar ha crecido de una forma exacerbada en las ultimas décadas, coincidiendo también con el incremento en el consumo de carne (Yang), el desarrollo tecnológico (Yang), el estrés y la exigencia laboral (Yang).

En el s. XVIII el consumo de azúcar, que ya era denunciado por los curanderos y sanadores de la época como la causa endemoniada de todas las enfermedades, no superaba los 3 kilos al año por persona, hoy en día va de los 40 a los 70 kilos anuales por persona, y en este artículo no pretendo detenerme en temas políticos, de marketing, o nutricionales denunciando el impacto destructivo que tiene en la salud, pero si pondré el acento en lo que te lleva a consumirlo.

Si quieres perder la adicción a estas sustancias expansivas bien sea azúcares simples o alcohol, revisa el consumo de alimentos contractivos que te llevarán directamente a la adicción de su opuesto. En todo caso ya sabes por tu experiencia que cuando entra en el cuerpo el azúcar simple en cualquiera de sus formas, AZUCAR simple- natural o AZUCAR simple -químico, el cuerpo entra en crisis.

Con este estímulo veloz primero sentimos una falsa euforia que nos lleva a la vehemencia interpretando notas muy altas y rápidamente caen sucedidas de cansancio, nerviosismo, irritabilidad, el cuerpo se precipita en una avidez de euforia que sólo es satisfecha con una rápida dosis de otro azúcar simple.

Así los alimentos contractivos en exceso nos llevan a comer azúcar simple, y el azúcar simple, sustancia expansiva que altera la inteligente programación orgánica preestablecida, nos lleva a la adicción de la misma, con lo que nuestro cuerpo físico, mental y emocional será víctima de los altibajos extremos de los alimentos contractivos–expansivos. Para salir de esta montaña rusa agotadora deberíamos comer alimentos con características energéticas moderadas, ni muy expansivas ni muy contractivas.

Los alimentos con energía de centro, moderada, reconstituyente y revitalizadores, empezarían desde el yang moderado al yin moderado: sal marina no refinada atlántica, algas marinas en una pequeña cantidad, cereales integrales en grano, legumbres y derivados de las legumbres, verduras locales de temporada, semillas y frutos secos también locales, frutas de estación, aceites no refinados de primera presión, endulzantes que devengan de cereales integrales como las melazas, amazake, o maltas de arroz y cebada, té e infusiones, té de cereales y otros tradicionales que no sean estimulantes, agua de manantial o reinformada.

Recuerda cuando tú experimentas tensión, estrés, u opresión, no es tu mente la que está en esos estados, es tu cuerpo, son tus órganos, la mente reporta lo que sientes, lo primero que se te ocurre es tomar algo que te relaje, como chocolate, helados, alcohol, bollería y pastelería dulce. Investiga qué te ha llevado a la contracción y relaja con paseos al aire libre, cantar, nadar, descansar, y en cuanto a la comida, busca la distensión en alimentos expansivos moderados.

Recetas

Pan de arroz integral

Ingredientes:
2 tazas de harina de espelta
Una cucharilla de sal marina
1 puñado de uvas pasas
1 puñado de semillas de sésamo
2 tazas de arroz integral cocido

Elaboración:
Mezclar la harina y la sal , incorporar el arroz cocido.
Amasar hasta formar una masa, incorporando de vez en cuando un poco de harina para evitar que se pegue.
Calentar el horno a 200º
Pincelar una lata para horno con aceite de sésamo
Formar una hogaza con la masa y colocar en la lata
Hacer un corte en la parte superior de la hogaza
Cocer de 30 a 40 minutos
Apagar el horno y dejar enfriar dentro.

Flan de maíz

Ingredientes:
2 vasos de bebida de soja
2 cucharadas de melaza de arroz
3 cucharadas soperas de polenta de maíz
Ralladura de limón
Astilla de canela

Elaboración:
Infusionar la bebida de soja con la melaza, la canela y la ralladura de limón.
Incorporar la melaza de arroz.
Agregar la polenta en forma de lluvia.
Cocer a fuego lento durante 15 minutos.
Triturar en la batidora.
Dejar enfriar en copas individuales.
Servir con la ralladura de limón.

Ensaladilla verde de quinoa

Ingredientes:
1 vaso de quínoa

2 vasos de agua
1 calabacín
½ cebolla roja
un manojo de perejil
1 manojo de cebollino
1 manojo de cilantro
1 vasito de guisantes cocidos
1 cucharada de arándanos deshidratados
aceite de oliva
sal
shoyou
zumo de limón

Elaboración:
Cocer la quínoa en el doble de agua con una pizca de sal (reservar).

Cortar el calabacín en cuadritos pequeños y rociar con el zumo de limón.
Cortar la cebolla roja y picklar con sal.
Cortar las hierbas muy finas.
Mezclar la quínoa con todos los ingredientes.
Condimentar con zumo de limón, shoyou y aceite de oliva.

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