Los antojos no son simples caprichos, son mensajes biológicos

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Cuando decidimos hacer un cambio hacia una alimentación respetuosa, ecológica, macrobiótica, vegana o vegetariana, y eliminamos de nuestra comida diaria químicos, alimentos cárnicos, azucarados o derivados de los lácteos, todo el sistema psicofísico entra en un proceso de transformación y el contenido acumulado se descarga del organismo por diferentes vías, una de ellas pueden ser los antojos.

No deberíamos sentir ninguna culpa cuando tenemos fuertes antojos por comida del pasado, comida no adecuada, o perjudicial, pues los antojos son reacciones esencialmente biológicas, los antojos pueden ser nuestros mejores amigos, vienen a decirnos que algo en nuestra comida o en nuestro estilo de vida no está en equilibrio, si los sabemos interpretar con un pequeño ajuste crearemos armonía y disfrute.

No importa que tan fuerte sea nuestra disciplina, rigor o fuerza de voluntad con la dieta, la inteligencia somática del cuerpo cuando estamos entrando en desequilibrio nos da un toque por medio de deseos viscerales de comer ciertos alimentos. Es contraproducente no atender a estos inesperados deseos. No significa que debamos darles rienda suelta, pero deberíamos investigar el significado de estos anhelos, hay tres preguntas clave.

  • ¿Qué quieren decir estos antojos?.
  • ¿Qué carencia tenemos a nivel bioquímico o en nuestra vida?.
  • ¿Qué está en desequilibrio, la alimentación o nuestra vida emocional?

Detrás de los antojos puede haber una larga e insana relación con la comida y justamente atender conscientemente a estos aparentes caprichos nos da la oportunidad lucida para reconciliarnos con ella.

Cuando hacemos el cambio hacia una alimentación natural y en el pasado los hábitos alimenticios no sólo eran caóticos, sino que, estaban vinculados con antiguos estados emocionales, patrones que están establecidos profundamente en el inconsciente, estos antojos reflejan claves importantes. Por ejemplo, si cuando de pequeños se nos premiaba con dulces azucarados, crecimos encontrando satisfacción inmediata con bollería, helados y chocolate azucarado. Si las festividades se celebraban con cantidades de carnes y lácteos, hemos sobrevalorado las proteínas animales, pensando que en ellas encontraremos la fuerza y las hacemos sagradas. Así que no sólo son antojos biológicos, también son antojos anímicos supersticiosos.

Hay dos aspectos fundamentales en los antojos, el primero lo vamos a llamar «ajustes de transición» y el segundo «antojos derivados de hábitos caóticos».
Antojos en el periodo de transición:
Transición no quiere decir 25 años, la transición se produce en los primeros años del cambio de alimentación, cuando las personas han dejado de comer quesos, lácteos, yogures, azúcares simples, helados azucarados, alimentos refinados, bollería, chocolates, fruta tropical, embutidos, jamón, carnes, aves, huevos. y se empieza a comer una dieta equilibrada y natural, estos alimentos automáticamente salen a la superficie.

Para poder ser eliminados, el cuerpo utiliza diferentes formas, algunas veces con erupciones cutáneas, mal humor corporal, en las mujeres flujo vaginal, heces, algunas veces con sueños, incluso soñamos con alimentos del pasado. Olemos alimentos del pasado y en estos momentos la inteligencia del cuerpo está muy agradecida de liberarse de estos tóxicos que han estado ahí por años, pero dependiendo de la naturaleza (consistencia yang o yin ) de lo que hayamos acumulado en el cuerpo en el pasado, estos alimentos los iremos descargando durante más o menos tiempo, es importante para acelerar el proceso de descarga incorporar la actividad física.

Pero mientras estamos eliminando estos alimentos que salen a la superficie, están muy presentes y una parte de nuestro cuerpo tiene un fuerte deseo por consumirlos de nuevo,»síndrome de abstinencia» o lo que coloquialmente se llama «mono». Todo alimento que crea adicción y se acumula desordenadamente en el cuerpo, genera mono.

Para eliminar inteligentemente estas sustancias desequilibradoras, además de la actividad física es crucial entender lo que significa cada una, para dar un sustituto que gratifique y no perjudique o no perpetúe la disfunción.
De manera que, si una persona en el estado de transición desea comer carne o alimentos cárnicos, le vamos a sugerir que coma proteína vegetal consistente, como tempeh estofado, seitan frito a la plancha u horneado, tofu frito, legumbres como judías pintas, soja negra o azukis (los azukis tienen menos grasas que el resto de legumbres, y si el antojo por carne es muy fuerte, elegir otra legumbre con más grasa).

Si la transición se hace directamente de una alimentación cárnica a una vegana hemos de incrementar el tempeh, tofu y seitan cocinados con aceite.
Si el antojo surge por lácteos, que es el más típico, porque los lácteos son los alimentos que crean más adicción y cuesta mucho erradicarlos de la dieta. Pero es muy importante dejarlos por el grave y a veces irreversible perjuicio para la salud, atascan el sistema linfático, debilitan los intestinos, obturan las vías respiratorias, obstruyen los senos paranasales generando alergias, sinusitis, contribuyen a la formación de muchos cánceres especialmente al cáncer de pecho. Es uno de los factores subyacentes junto con la grasa animal de la celiaquía. El cuerpo los descarga en forma de mucosidad.

Para satisfacer el antojo por lácteos , nos vamos a centrar de nuevo en proteínas como el tempeh y especialmente en frutos secos y semillas, purés de frutos secos como tahine (puré de sésamo), puré de almendras , puré de cacahuetes, estos deben cocinarse por que así se digieren mucho mejor. En realidad los purés de semillas y frutos secos tienen la cualidad de quesos vegetales y, aunque no son el centro de una dieta equilibrada, si son sustancias transitorias que contribuyen a un equilibrio futuro y de alguna manera son un paso adelante con respecto a los lácteos.

Es típico al comienzo del cambio que las personas coman puré de cacahuetes, o tahine o puré de almendras directamente del bote, el cuerpo se está acostumbrando a vivir sin la caseína (proteína pegajosa y pesada de los lácteos) sustituyéndola provisionalmente por estas nuevas grasas.

Una forma armoniosa de compensar esta nueva tendencia del cuerpo es utilizar aceite en la cocina, porque el abuso de estos purés de frutos secos puede llevarnos a una disfunción en las vías hepáticas.
El uso de aceite moderado a la hora de cocinar produce saciedad y satisfacción orgánica.
Cuando las personas dejan de comer aceite por un tiempo prolongado corren el riesgo de comer demasiado porque instintivamente el cuerpo esta buscando grasa.
«Encontrar el punto adecuado de aceite para cocinar genera gran satisfacción».
Por supuesto que cuando una persona está sanándose de una disfunción importante a través de una dieta terapéutica, es determinante seguir la instrucción de un consultor en nutrición y muchas veces se suprime el aceite por un periodo corto de tiempo.

Las bebidas vegetales, que llamadas «leches» ayudan a la deshabituación emocional de los lácteos (pero hemos de darles el lugar que les corresponde), son líquidos blancos, que pueden dar riqueza a la hora de cocinar para confeccionar postres o salsas.
Si los antojos viscerales son por alimentos azucarados, entonces nos vamos a centrar en alimentos con un sabor donde se intensifique el dulce. Los edulcorantes siempre son reducciones de otros alimentos. pero aquí vamos a elegir los que devengan de cereales integrales, polisacáridos, como melazas de cereales que en su proceso de reducción no han perdido las vitaminas y conservan encimas y parte de los nutrientes originales.

Como por ejemplo melazas de arroz, cebada, quinoa, maíz (con este último es importante hacer una diferencia con el jarabe de maíz que viene camuflado en mucha de la bollería «natural») son útiles igualmente en la transición, alimentos cremosos dulces, como flanes y natillas .

La transformación estable y duradera para desengancharnos de los azúcares simples se consigue poniendo más énfasis en verduras dulces (calabaza, repollo, zanahoria, cebollas, todo tipo de coles, remolachas, etc.). Sé que cuando hemos estado muy adictos al azúcar en el pasado, los vegetales dulces los encontramos insípidos, pero cuando nuestras papilas gustativas se limpian de estas sustancias adictivas, «nos complacemos y celebramos con el dulce natural».

Es importante entender que muchas veces estos antojos por dulce o chocolate también son el reflejo de una vida con falta de dulzura y suavidad. Hemos olvidado «la caricia, el beso, el abrazo».

El otro aspecto fundamental de los antojos tiene que ver con nuestros hábitos de alimentación y estilo de vida. «Antojos derivados de hábitos caóticos». «Nuestros hábitos crean nuestro apetito.»

Es importante que programemos con antelación lo que vamos a comer, y cómo lo vamos a comer y a qué hora lo vamos a comer.
Nuestro sistema digestivo fue diseñado para que comamos sentados, la hora de comer es sagrada, comer conscientemente tiene que ver con comer, masticar y sentir lo que comemos, las modernas comidas de negocios son en realidad una forma de destruir nuestro sistema nervioso y el sistema digestivo. Nunca sabemos realmente cual es nuestro apetito si hacemos algo mientras comemos, como leer, ver la tele, estar frente al ordenador o cualquier otro dispositivo electrónico.

Comer de forma regular, todos los días a la misma hora crea salud y satisfacción orgánica.
Como nuestra vida moderna es muy activa, la programación tanto en la compra como en la cocina es indispensable. Si no nos programamos es posible que pasemos muchas horas en el trabajo, y cuando sintamos hambre caigamos en comer lo primero que encontremos. Ello nos llevará directamente a la hipoglicemia y al día siguiente empezaremos a tener a antojos de lo que comimos el otro día. Baja el azúcar tu cedemos al antojo y este se convierte en el principio del desequilibrio que tiene un final amargo y sólo encuentra satisfacción con azúcares simples .

Si no tenemos el azúcar estable nuestro cerebro no funciona bien, perdemos el centro, estamos irritables, con las manos y pies fríos y el páncreas que es muy yang (pequeño, compacto) ¡sufre!.
El cerebro medio y el páncreas son las partes más compactas y yang del cuerpo, trabajan en conjunto, de manera que los alimentos más yang afectan estos órganos porque generan presión, así todos los alimentos secos, salados, y compactos como huevos, pollo, pavo, avestruz ,carnes, atún, horneados, crujientes, craquers, tortas de arroz, generan presión y desequilibran el páncreas, llevándonos a comer alimentos que relajen como helados o productos azucarados, creando por tanto antojos de “cremosidad azucarada».

Es necesario entender el mecanismo de contracción-expansión (yin-yang), para comprender por qué el deseo visceral por estos alimentos y para paliarlos, deberíamos primero, suprimir la ingesta de los alimentos extremadamente secos y compactos y transitoriamente tomar alimentos cremosos naturales, cremas de verduras y postres naturales cremosos.

El deseo por alimentos duros y crujientes, por verduras al dente, condimentadas con salsas a base de semillas tostadas. El crujiente natural es una textura que estimula el cerebro.

En el diagnóstico oriental oprimimos el centro de la mano (debería estar flexible y tónica), y si está dura quiere decir que la energía no fluye en el cuerpo, que están los órganos centrales muy tensos (páncreas tenso, hígado colapsado, riñones estancados) y como la energía no fluye los pies y las manos están fríos .

Es importante no saltarse las comidas para mantener el azúcar estable, de otra forma vamos a sentir antojos de azúcar simple. Porque todo lo que tensa o presiona el páncreas, genera adicción en si mismo y adicción por azúcares simples. El páncreas se tensa negativamente con los alimentos enumerados arriba y por un estilo de vida frenético, conducir rápido, llevarlo todo al límite, hacer muchas cosas a la vez, llegar a las citas apurando hasta el último momento. Estas actitudes crean hipoglucemia, irritabilidad y a su vez crean adicción, adicción quiere decir «ahora».

Para salir de estas adicciones dañinas se recomienda:

  1. Caminar todos los días en la naturaleza, parques, montaña o playa 20 minutos. 20 es un número clave, representa el ciclo KI, una hora tiene tres ciclos KI.
  2. Dedicar 20 minutos a cada comida bien masticada.
  3. Comer en equilibrio. Equilibrio en la macrobiótica no significa 50-50, significa 1/7, 1 parte yang x 7 partes yin.

El cuerpo necesita para su funcionamiento, minerales, proteínas, carbohidratos, agua y oxígeno.

Por una parte de minerales necesitamos 7 partes de proteína, por una parte de proteínas necesitamos 7 partes de carbohidratos, por una parte de carbohidratos 7 partes de agua, por una parte de agua 7 partes de oxígeno, yang es mineral, yin es oxigeno.

Los minerales completos vienen se la sal marina orgánica no refinada, del miso, las algas marinas, el tamari, las ciruelas umeboshi, los encurtidos, de manera que a la hora de confeccionar una comida lo más importante es saber como usamos los minerales, porque el desconocimiento de este principio es lo que más destruye la salud. Hemos de usarlos con moderación y siempre cocinados. Si no sabemos como usarlos destruimos el equilibrio, tensamos los órganos y tenemos deseos por azúcar o derivados.

En la dieta moderna se usan minerales simples, como la sal comercial, que es más dura y no tiene minerales. Cuando comemos sal refinada, simple, esta nos lleva a desear proteína completa (carnes). Cuando comemos proteína completa nos sentimos atraídos por carbohidratos simples, azúcar, arroz refinado, patatas. Cuando comemos azúcar simple nos sentimos más atraídos por líquidos, agua y alcohol. Cuando bebemos más, respiramos más rápido, superficialmente y esto acorta la vida.

Cuando comemos sal orgánica nos sentimos atraídos por proteína simple, legumbres y derivados, cuando comemos proteína simple nos sentimos más atraídos por carbohidratos completos, cereales integrales en grano.

Podríamos concluir que detrás de muchos antojos se encuentra la calidad y la cantidad de la sal. Tomar comida salada te lleva a desear más aceite y más azúcar, y crea adicciones, incluso las adicciones a las drogas y el alcohol devienen de presión interna o alimentos salados, cárnicos, secos muy yang.

La sal es indispensable en nuestra dieta, pero debería ser orgánica completa, para realzar el sabor natural de la comida.

Recetas

Brochetas de seitan
Para antojos de carnes.

Ingredientes:
250 gr de seitan de espelta
1 aguacate
1 remolacha cocida
1 manojo de rábanos
100 gr de albaricoques
Tamari
1 diente de ajo
1 hoja de laurel
Un chorrito se sake
Aceite de oliva
Melaza de arroz
5 brochetas

Elaboración:

Cortar el seitan en trozos grandes y dejar macerando en una mezcla de agua, sake, tamari, melaza de arroz, laurel y un ajo durante al menos 2 horas.
Cocer durante 10 min. el seitan en el líquido de maceración, y reservar.
Cortar el aguacate y la remolacha del mismo tamaño del seitan.
Insertar en la brocheta alternando con el seitan.
En la punta colocar un rábano.
Freír en generoso aceite.

Para la salsa:
Deshuesar los albaricoques y llevar a reducción con un poco de sal.
Mezclar con el líquido de la maceración y ajustar con un poco de melaza de arroz.
Bañar las brochetas con esta salsa.

Escaldado de Verduras crujientes

Para adicciones al pan tostado o alimentos secos crujientes

Ingredientes:
Calabacines
Zanahorias
Espárragos
Apio
Judías verdes
Nabos
Semillas de girasol tostadas
Cilantro
Bebida de avena
Aceite de oliva
Vinagre de umeboshi

Elaboración:
Llevar a hervor una olla con suficiente agua y una pizca de sal.
Escaldar las verduras comenzando por las que menos sabor y color tengan, una a una en la misma agua durante pocos minutos.
Disponer en una bandeja

Para la salsa:
Mezclar todos los ingredientes con una batidora, bañar con la salsa las verduras.

Paté de garrofón

Para antojos por lácteos.

Ingredientes:
100 gr de garrofones a remojo.
50 gr de puré de almendras.
1 cucharada de miso.
Un diente de ajo.
Una pizca de sal marina.
Aceite de oliva.
1 endivia
Alga kombu 1 cm.
Germinados de cebolla

Elaboración:
Cocer los garrofones con el alga y una pizca de sal.
Saltear en aceite de oliva con el ajo y el miso.
Añadir el puré de almendras.
Triturar.
Rellenar las endivias decorar con los germinados.

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