¿Qué es la energia del alimento?

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El “carácter esencial” de un alimento es su esencia, naturaleza original o constitución, con lo que el alimento ha nacido o ha sido criado. Es decir, su propia firma. Y esa firma es sinergética. El carácter esencial de un alimento siempre será mayor que la suma de las partes que puedas observar y describir.

Un pato es un pato, ¡es un pato¡, debido a las carácterísticas que lo convierten en una criatura emplumada, palmeada, con una factura que pasa mitad de su tipo en tierra y la otra mitad en el agua y hace cua-cua. No importa cómo está criado o cómo lo cocines, un pato no puede ser un pollo o una vaca.

Esta cualidad también existe en la gente. Tú y yo tenemos una constitución con la que hemos nacido. Algunas personas son altas, otras bajas, el tamaño de los pies o las manos son diferentes, los ritmos fisiológicos, patrones, combinaciones de fuerza y debilidad, las tendencias congénitas de nuestro sistema nervioso y tapiz de experiencia ancestral y comportamiento … Estas muchas características hacen de nosotros quienes somos, un carácter esencial que no sólo nos define como humanos, sino que también te define a ti como tú y a mí como yo.

Los granos de cereales tienen cualidades similares aunque cada uno tiene su propio carácter constitucional individual, algunos tardan más tiempo en cocer, otros menos, y cada grano tiene su propio trasfondo. El maíz ha sido cultivado extensivamente por los humanos, mientras que la quínoa ha sido intocada. El trigo sarracenos tiene un fondo de suelos accidentados, rocosos y marginales, en los que ha aprendido sus duras lecciones de supervivencia, mientras el arroz ha sido cortésmente encerrado en ambientes irrigados libre de malezas por docenas de siglos.

Coge un catálogo de semillas naturales y lee las descripciones de los diferentes tipos de coles, zanahorias o judías y empezarás a captar la enorme diversidad del mundo de las plantas. Cada alimento es en verdad único.

Las plantas brotan de una semilla y crecen dentro de un ambiente particular. Cada historia es única y rica con implicaciones energéticas.

El patrón de movimiento que crea un alimento dice mucho sobre el carácter del alimento, porque ese alimento es realmente el resultado de cómo llegó hasta allí. El movimiento puede ser descrito a través de dos aspectos diferentes: dirección y velocidad.

Las setas, por ejemplo, crecen extremadamente rápido, a veces brotan aún en cuestión de horas. En comparación, zanahorias y raíces hacen su camino en espiral dentro del suelo. Los pollos son criatura pequeñas, compactas y rápidas. Las vacas son criaturas grandes, expandidas y lentas al moverse. Las lechugas tienden a crecer más bien rápidamente, comparadas con otros vegetales de hoja.

Las plantas y animales más pequeños, compactos tienden a tener un carácter más rápido que plantas y animales más grandes y expandidos.

El cuento de la liebre y la tortuga es de algún modo instructivo. Un crecimiento lento, firme puede producir un efecto de seguridad y terreno en el individuo que come esos alimento. Sin embargo, la velocidad tipo liebre de una planta de crecimiento rápido y la agilidad de temperamento que implica, puede tener un efecto estimulante en la persona que lo come.

Alimentos más rápidos tienden a contribuir a una reacción metabólica acelerada, ayudando en la descarga de energía almacenada. Alimentos más lentos tienden a contribuir a crear, acumular, almacenar y cargar reservas de energía en el cuerpo.

La variación de velocidad en los alimentos también tienen su impacto energético en tu propia conducta, incluidos tus procesos de pensamiento y expresión.

La dirección de crecimiento es algo más complejo que pura velocidad, porque hay multitud de diferentes formas y direcciones en que los alimentos pueden crecer. En resumen, pueden crecer hacia abajo o hacia arriba, o hacia adentro o hacia fuera, además, cada uno gravita o levita ya sea el caso a su propio nivel específico. Así los rábanos y las peras crecen ambos hacia abajo, pero las peras buscan su nivel colgando de la rama de un árbol antes de iniciar su crecimiento hacia abajo, mientras los rábanos empiezan al nivel de la semilla y penetrando el suelo para buscar territorio subterráneo.

Otra forma de combinar las posibilidades de dirección son el movimiento enrollante a un punto, juntándose y movimiento desenrrollante, alejándose o dispersando.

Un modo de describir estos dos patrones es por medio de términos antiguos yin-yang

Las tendencias energéticas de la fuerza yin son: irradiar hacia arriba y hacia fuera desde un punto central; desenrollar la materia en el espacio; disminuir la presión y enfriar; repeler, descargar y distribuir; diferenciar. La fuerza yin es la fuerza que hace la diferencia, proporciona a un proceso, sistema o concepto dado los materiales que necesita.

Las tendencias energéticas de la fuerza yang son: gravitar hacia abajo y hacia adentro, hacia la creación de un punto central; enrollar el espacio en materia; aumentar la presión y calentar; atraer, cargar y acumular; manifestar. La fuerza yang es el ímpetu que integra los materiales yin en cohesión para cualquier proceso, sistema o concepto.

Ritmo: El movimiento tiene dirección y velocidad y también tiene ritmo. Como tú y yo todos los alimentos tienen su ritmo propio de vida, único. Nuestros metabolismos reflejan nuestros ritmos personales. Del mismo modo las plantas y los animales. El ritmo puede ser rápido-regular o rápido-irregular. El ritmo lento-regular o lento-irregular.

El ritmo y el tiempo, la conducta de una alimento, tiene un efecto profundo en tu comportamiento biológico y psicológico al entrar en contacto con los diferentes ritmos y órganos del cuerpo. Por ejemplo, el alcohol, tiene un ritmo lento, irregular que produce un efecto desenrollante, cuanto más bebes más desenvuelto (yin) te vuelves.

El café tiene un ritmo rápido, irregular, un efecto que se percibe tan pronto se ingiere. Los granos de cereal integral tienen ritmos lentos, regulares, que generan estabilidad y centro.

Las especias tienen ritmos rápidos, irregulares, como testimonio de sus cualidades dispersantes rápidas.

¿Qué tipo de ritmo quieres en tu cuerpo y en tu vida?. Consigue conocer y tocar la sinfonía del alimento. Aquí están tus herramientas. Puedes crear irregularidad intestinal, aceleración cardiaca, frustración, irritabilidad. “Los psicodramas de tu vida”, así los llamas. Pregúntate ¿tiene algo que ver lo que comes y cómo lo comes?.

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