Cáncer y alimentación

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Por Patricia Restrepo

La salud personal está indisolublemente conectada con la salud planetaria. El hambre y la pobreza del mundo no pueden divorciarse del hecho de comer carne, pollo y otros alimentos de origen animal que requieren producir hasta 10 veces mas cereales y legumbres para el engorde, que el hecho de cultivarlo directamente para el consumo humano.

En el pasado, millones de seres humanos seguían una alimentación tradicional basada en el consumo de cereales integrales (alimento esencial para la biología humana ), legumbres, verduras de tierra y de mar, frutas de estación, locales, semillas y frutos secos, fermentos (pickles), y un mínimo de producto animal, limitándolo a ocasiones festivas, sacrificios o épocas de frío extremo.

Con el advenimiento de la era moderna, hace unos 400 años, esta forma de comer fue declinando gradualmente en todo el mundo, a medida que la carne las aves de corral, huevos, quesos, y lácteos ocuparon el centro de la dieta, los alimentos refinados y  los azúcares simples sustituyeron a los cereales completos (arroz integral, pan integral y otras formas de cereales integrales).

Los alimentos enlatados y congelados, los altamente procesados los cultivados con químicos, o que los contienen, reemplazaron en gran parte al producto fresco y local producido de forma orgánica y consumido en la estación. Hoy los supermercados modernos y tiendas naturales contienen una infinidad de alimentos venidos de todo el mundo. La banana, el mango la piña, el coco, la papaya, y otras frutas de origen tropical son consumidas por gente que viven en el Ártico, mientras los habitantes de las selvas tropicales lluviosas, acceden a la hamburguesa, las patatas fritas, las bebidas cola. En invierno se consume sandia, fresa y otras frutas perecederas, mientras que en verano se come pollo frito, carne a la braza, embutidos y otros alimentos de origen animal pesado.

Hoy es raro encontrar una familia típica que coma comida casera, y en la vasta mayoría de los hogares se cocina con electricidad, métodos de inducción, hornos microondas, y una serie de elementos eléctricos que cambian nuestro campo electromagnético. A todo esto le podemos sumar la implantación de clonación y de la modificación genética de los alimentos y medicinas, la difusión de campos electromagnéticos artificiales de ordenadores, teléfonos móviles, y otras tecnologías.

Así pues aunque los más tempranos casos de cáncer se remontan a cientos de años, siguió siendo raro hasta el siglo XX. En 1920, un 15% de la población era afectada, en los años 40 el 20%, en los años 50 el 25% y en los años sucesivos ha seguido incrementándose hasta el año 2.000 donde una de cada 3 personas enferma de cáncer. Este aumento iguala la difusión de la alimentación moderna de mucha grasa saturada, colesterol, azúcar, sal, alimentos altamente procesados, y al cambio de estilo de vida , donde el sedentarismo o la actividad física extrema y la abrupta desconexión del hombre con el orden de la naturaleza definen el modos vivendus del humano del siglo XXI.

Ya a principios de 1.800, los primeros investigadores lo vinculaban con la dieta y estilo de vida, sin embargo la medicina moderna ignoró esta conexión, hasta bien entrados los años 80 (1980), cuando las principales organizaciones científicas y médicas, y fundaciones privadas emitieron las primeras orientaciones dietéticas. Pero aún admitiendo la conexión inherente entre cáncer, alimentación y estilo de vida, la profesión médica continúa tratando esta enfermedad únicamente con quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal o cirugía.

Estos métodos útiles parcialmente , en la mayoría de los casos, destruyen los síntomas pero se quedan pobres o incipientes para erradicar la enfermedad ,que consiste básicamente en un desequilibrio dietético, medioambiental y emocional.

Una propuesta holística, complementaria, combinando nutrición, estilo de vida, tecnología moderna, y sentido común nos llevara a la sanción a la re conexión con el orden de la naturaleza.

Desde el punto de vista de la medicina oriental, el cáncer es la acumulación de sustancias viciosas en el cuerpo, causadas por los excesos dietéticos y emocionales y la correspondiente incapacidad del cuerpo para eliminarlos. La forma natural de eliminar los excesos son la micción, sudor, evacuación intestinal, menstruación, sexo, o las actividades diarias que queman la energía de los excesos metabólicos.

Cuando no excedemos con alimentos extremos (grasas, azúcar, carnes, lácteos, refinados) nuestro organismo recurre a las descargas anormales, como tos, carrasperas, resfríos recurrentes, fiebre, sarpullidos y otros síntomas, que al final son una forma de equilibrio, una forma de ajuste. Sin embargo la medicina moderna comúnmente suprime los síntomas con fármacos y métodos artificiales que apartan al ser humano de los procesos naturales de sus propios organismos, y si estos tipos de molestias menores son tratados de esta forma sintomática, las descargas empiezan a dirigirse internamente, en vez de hacia fuera, se inician acumulaciones de ácidos grasos y mucosidades crónicas en forma de cálculos renales, quistes mamarios u ováricos, hiperplasias prostáticas, descargas vaginales, y otros desordenes internos, y que la medicina de Oriente considera como condiciones precancerosas.

Mientras la persona continúe ingiriendo los alimentos extremos mencionados arriba, los excesos seguirán acumulándose y difundiéndose para permitir que prosigan funcionando los procesos normales. Si los tumores no aislaran estos excesos, se difundirían a través del flujo sanguíneo y por todo el cuerpo, resultando en un colapso total de las funciones vitales y una toxemia mortal.

Podríamos decir que el cáncer es la ultima etapa de un largo proceso. Es el esfuerzo saludable del cuerpo para aislar los alimentos extremos y toxinas consumidas y acumuladas por años de comer la moderna dieta artificial y vivir en un entorno no natural.

Muchos son los casos, donde la persona despierta al origen y causa  del cáncer, y el proceso puede revertirse naturalmente implementando una alimentación adecuada, contacto con la naturaleza, remedios y tratamientos caseros, autoreflexión. Es decir responsabilizándose de su propia salud y por supuesto recurriendo a los tratamientos alopáticos necesarios.

Pero dejando todo el proceso en manos de la medicina mecánica y tecnológica solo servirá para durante algunos meses o quizás algún año el síntoma desaparezca manteniendo latente el origen que puede resurgir inesperadamente, creando desconcierto y frustración.

Desde el punto de vista de la macrobiótica los siguientes síntomas pueden acompañar al cáncer:
1- cansancio y fatiga crónica
2- dolor localizado y tensión en un órgano
3- bultos, depósitos grasos u otras masas en las mamas, testículos o cualquier otra zona.
4- perdida de peso
5- perdida de apetito
6- sangre en las heces
7- modificación en el comportamiento de los intestinos o vejiga
8- hemorragias anormales
9- fiebre o infección persistente
10- menor resistencia a las infecciones
11- tos o carrasperas persistentes
12- hinchazón de ganglios linfáticos en las axilas, ingles, etc.
13- cambios de tamaño o color de un lunar
14- dolor persistente en los huesos.

Según el diagnóstico oriental, el color verde, podría mostrar una condición precancerosa. Y según el lugar donde se encuentre podría estar la  malignidad en un órgano u otro.

Recetas:

CONSOME DE GENGIBRE:
Altamente alcalinizante, depurativo, energetizante, efecto antioxidante.

Ingredientes:
 2 setas shitake secas
1 trozo de jengibre de 2 cm 
Un trozo de alga kombu de 2 cm
Tamari o shoyu
El rabo de una cebolleta

Elaboración:
Dejar a remojo las setas,
Deshechar el tallo y filetear, tirar el agua del remojo.
Dejar a remojo el alga kombu ,cortar en trozos pequeñitos
Hacer un caldo con las setas, el jengibre y el alga kombu.
Añadir  un buen chorro de Tamari.
Cortar finamente la cebolleta y servir cada cuenco con la cebolleta muy caliente.

Este caldo nos puede servir como base para servir una pasta, y además se puede incorporar verdura al vapor, un poco de verdura prensada, y taquitos de tofu.

CREMA DE ARROZ INTEGRAL AUTENTICA
Esta crema genera vitalidad, y fortalecimiento en general, útil en postoperatorios ,después de recibir químio, radio, cuando se ha perdido el apetito, cuando hay problemas en el aparato digestivo, después de dar a luz, para la subida de la leche materna, para quienes temporalmente no pueden masticar, para niños enfermos o en el periodo del destete.

Ingredientes:
1 taza de arroz integral
10 tazas de agua
Pizca de sal marina o una ciruela de umeboshi

Preparación:
Llevar a hervor durante 10 minutos y tapar, bajar el fuego y colocar sobre un difusor 2 horas a fuego mínimo ,para que se vaya haciendo lentamente.
Pasar por un colador o tela de algodón muy fina, colar el liquido.

Con la pulpa del arroz sobrante se puede hacer una bola y sazonar con gomasio.
La crema de arroz se puede guardar en la nevera .

KIMPIRA DE ZANAHORIAS Y BARDANA.
Plato de alto tenor energético, la bardana es conocida por su gran cualidad depurativa de la sangre, conbinada con la zanahoria hacen un matrimonio reconstituyente y depurativo.
La kimpira se le da al que a perdido la vitalidad, pero también es muy útil en desordenes de la vejiga como incontinencia urinaria.

Bardana (en Cataluña y parte del norte de España es conocida como salsifis)

Ingredientes:
1 tira de bardana
1 zanahoria mas o menos del mismo tamaño
Shoyou
Aceite de sésamo
Zumo de jengibre
Opcional media tacita de te kukicha

Elaboración:
Cortar a partes iguales la bardana y la zanahoria.
Pincelar una sartén de aceite
Saltear en el aceite muy caliente la bardana durante 2 o 3 minutos
Y luego agregar por arriba la zanahoria. Cubrir el fondo de la sartén común poco de te kukicha y cocer hasta que estén blandas las verduras(más o menos 15 o 20 minutos)
Agregar hacia al final el shoyu o el Tamari y tapar de nuevo hasta que se haya evaporado totalmente el líquido.
Al final de la cocción agregar un poco de jengibre.

 

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