Detox

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Por Patricia Restrepo

«El cuerpo humano puede estar sometido constantemente a tóxicos que acidifican la sangre y que como consecuencia deterioran el sistema inmunológico haciéndolo susceptible a la enfermedad».

La génesis de la llamada enfermedad, desde un eccema hasta un cáncer, todo responde al mismo mecanismo de generación, sólo difiere el grado de toxemia y el órgano por donde el organismo expresa su claudicación que a su vez está relacionado con la emoción no expresada, reprimida o expresada en desequilibrio.
Estos tóxicos pueden ser del orden medioambiental, químico, o a través de alimentos desequilibrados, incluso exceso de comida,  aunque esta esté considerada «comida sana».

Tabaco, alcohol, drogas, estimulantes, medicamentos, tomados por periodos prolongados, anticonceptivos, dependencia a los dispositivos electrónicos, pensamientos negativos, estrés, actividad física extrema, vida sedentaria, constantes viajes interoceánicos  y en trenes de alta velocidad, exposición a radiación, relaciones conflictivas, ausencia de contacto con la naturaleza, escasa masticación, falta de salivación a la hora de comer sustituida por ingesta de líquidos con la comida, respiración agitada y superficial, falta de descanso y recreo.
Existen algunos aspectos que nos es más difícil controlar como en el caso medioambiental, pero sí hay mucho por hacer en lo que respecta  a la nutrición y el movimiento y estilo de vida.

En todos los casos estos elementos nocivos acumulativos deben ser eliminados por el organismo, para que la sangre,  que baña todas las células, órganos y  sistemas incluyendo el cerebro  y por ende pensamientos y emociones, fluya en la dirección de la inmunidad, fortaleza, felicidad; y así el ser humano viva el estado de salud. Entendiendo la salud, no como la ausencia de enfermedad, sino «como la capacidad de adaptarnos a los constantes cambios y desafíos que propone la vida cada día, con el mínimo de tensión, desgaste, trauma, estrés, reacción o sufrimiento.

El proceso de detoxificación es llevado a cabo por todas las células del organismo, aunque mayoritariamente es realizado en los hepatocitos, (células del hígado) que a parte de otras muchas funciones es responsable de la tarea de limpieza .

Funciones del hígado.
• Síntesis y eliminación del colesterol y triglicéridos
• Almacena hierro, glucógeno y vitamina B12
• Produce y libera glucosa al torrente sanguíneo
• Síntesis de proteínas como la albúmina
• Conjugar la bilirubina
• Activar hormonas
• Neutralización de toxinas

• En el primer trimestre de gestación, el hígado es el principal órgano de producción de glóbulos rojos en el feto. Se dice que hace las veces de placenta; a partir de la semana 12, la médula ósea se hace cargo.

Una saturación de los mecanismos de desintoxicación o una sobredosis de tóxicos harán que el cuerpo decline sus funciones vitales.

Es importante comprender, que «no es lo que comemos lo que hace que enfermemos, sino lo que el organismo es incapaz de eliminar».

Con lo que la regla número uno del Detox es no intoxicar. El Detox está en auge, se ha creado una cultura entorno a él, apoyado por un montón de dietas milagrosas, nutrición supersticiosa, que traen el mensaje: “come lo que quieras, ten todos los excesos y luego Detox con  piña, coco, mango, jarabe de Arce, agua de mar u otra sustancia, ayuna unos días y fin a tus problemas”.

Esta forma de operar obedece más a culpa y castigo, pensamiento religioso dogmático, «peca y reza para empatar», pero sólo ofrece soluciones temporales, yo diría que muy cortas, que luego llevan al sistema a una crisis igual o peor que la anterior, a inestabilidad e incertidumbre orgánica.

El cuerpo  tiene sus propios mecanismos de desintoxicación y eliminación a través de heces, micción, sudor, menstruación, eructos, lagrimas, estornudos, fluidos sexuales, pensamientos, sueños, pues a su vez tiene que desintoxicarse de los residuos de sus propias hormonas. Pero también es cierto, que en momentos de ajuste y descarga existen alimentos y prácticas que facilitan estos procesos, lo importante es que el epicentro del Detox sea un estilo de vida respetuoso con el medio ambiente interno y en consonancia con el medio ambiente exterior, partiendo como base de una dieta equilibrada, para que las prácticas de detoxificación sean usadas, apenas, como catalizadoras o complementarias.

Una dieta centrada en alimentos nutritivos y energéticos que dejen en el cuerpo el mínimo de residuos tóxicos  (cereales integrales EN GRANO, legumbres, derivados de las legumbres, si se  desea pescado blanco examinando su procedencia, verduras de estación y preferiblemente locales, la misma consideración para las frutas, semillas  y frutos secos, aceites de primera presión en frío, algas marinas, fermentos naturales como miso, tamari, pickles, edulcorantes naturales no artificiales (melazas de cereales, sirope de manzana), fruta seca ecológica no azucarada, agua de buena calidad, sal marina sin aditivos no refinada, tés y bebidas sin teína (té kukicha, té Roibous, té blanco, té Mu, infusiones naturales, tomillo, manzanilla, hierbas aromáticas y condimentos naturales.

Es  decir, una dieta basada en nutrientes menos extremos en su condición y más fáciles de asimilar y metabolizar, dejarán muy poco residuo tóxico en el organismo y facilitará el bienestar, equilibrio y el aumento de vitalidad. Esta se puede adoptar como estilo de vida independientemente de tu edad, sexo, trabajo, y en casos de enfermedad avanzada haciendo ajustes a través de un consultor cualificado.
Vamos a ver primero cuales son las sustancias y alimentos viciosos que generan más toxinas al organismo para excluirlas o minimizarlas, y así obtener la mayor efectividad en el proceso de depuración. El ideal sería hacer una limpieza de estas sustancias durante 4 meses, que es el tiempo que tardamos en cambiar los glóbulos rojos (la sangre), aunque a los 10 días, tiempo en el que cambia el plasma sanguíneo, ya  la sangre se alcaliniza y se experimenta mejoría y lucidez.

Poco a poco alimentándonos en esta dirección el tono energético se potencia, tienes digestiones fluidas y ligeras, y se experimenta un estado de paz mental y serenidad emocional.

Alimentos tóxicos acidificadores de la sangre:

• Carne y todos los productos cárnicos  incluyendo jamón, embutidos y aves o cualquier animal de sangre caliente (atún).
• Leche y todos los productos lácteos incluyendo lácteos de cabra o de cualquier otro mamífero.
• Azúcares simples, bollería, bebidas azucaradas, chocolate, edulcorantes artificiales incluyendo sacarinas, aspartamo y todos los azúcares neurotóxicos.
• Harinas refinadas
• Aceites refinados, margarina.
• Alimentos cultivados  con insecticidas
• Alimentos transgénicos
• Sal marina común refinada
• Potenciadores de sabor
• Conservantes
• Estimulantes
• Tabaco
• Medicación
• Alcohol
• Exceso de líquidos
• Bebidas viscosas
• Alimentos enlatados
• Elementos de limpieza a base de químicos
• Ropa de cama o en contacto directo con el cuerpo de materiales sintéticos tóxicos
• Revestimiento de ollas y sartenes antiadherentes (esmaltes teflón, amianto, plomo, aluminio, mercurio,)
• Pastillas y suplementos (las cápsulas de muchos  supuestos suplementos sanos están hechas de materiales de dudosa procedencia).

Cómo saber que nuestro cuerpo está intoxicado o acumulando toxinas.

Existen unos síntomas comunes que expresan intoxicación orgánica y que en muchos casos es apenas el comienzo incipiente de la enfermedad degenerativa, es decir, que en este estadio estamos a tiempo de hacer un cambio en la alimentación y estilo de vida.
Síntomas de toxicidad en el organismo:

Cansancio, incluye la necesidad de café a primera hora para tirar adelante.

Irritabilidad, nerviosismo, cambios intempestivos de humor, crisis de llanto sin causa aparente. Perdida de memoria temporal, dificultad para concentrarnos. Dolores de cabeza, migrañas. Sueño agitado, interrumpido, insomnio. Problemas cutáneos, como sudoración excesiva, acné, eccema, sequedad, psoriasis, caída del cabello, exceso o falta de saliva, exceso de producción de moco, sinusitis, otitis, infecciones del tracto urinario, micción frecuente o nocturna o transparente sin color y de olor dulce, micción escasa o muy oscura y de olor fuerte, retención de líquidos. Dolor muscular, dolor articular, haber sido diagnosticado de artritis, fibromialgia. Intolerancias  alimenticias, desórdenes del apetito, ansiedad por comer  lácteos, pan, dulces refinados, chocolate, alimentos cárnicos, crujientes, salados, secos, gaseosos, fríos, hielo. Pérdida o aumento de peso, obesidad, celulitis, lengua cubierta de saburra blanca, sabor amargo en las mañanas, aversión al ejercicio físico y otros.

Existen algunas prácticas que apoyarán tu programa de Detox:

Vestir ropa de algodón en contacto con el cuerpo, usar los productos de aseo personal o de limpieza a base de aceites esenciales naturales sin agentes químicos, realizar ejercicios de respiración consciente, pasear en la naturaleza, incrementar el ejercicio moderado, masticar concienzudamente cada bocado de comida, dedicar cada día un tiempo para la contemplación, regocijo y gratitud hacia la existencia, fregar cada día el cuerpo seco con una toalla húmeda y caliente hasta que la piel cambie a color sonrosado, cepillar cada día los dientes con aceites esenciales especializados incluyendo la lengua, cambiar regularmente el cepillo de dientes.

Comidas y bebidas  Detox:

Crema de Hato Mugi
El Hato Mugi es una forma de cebada muy antigua, que favorece la pérdida de peso, y la descarga de sustancias protéicas y grasas del cuerpo. Se dice también que las japonesas la comían para embellecer la piel.

Crema de Hato Mugi con arroz.

Ingredientes:
1/2 vaso de Hato Mugi
1/2 vaso de arroz largo
5 setas shitake
1 trozo de alga kombu de 4 cm.
5 vasos de agua.

• Lavar la cebada y el arroz por separado, dejar a remojo las setas shitake, deshechar el tallo y filetear muy pequeñito.
• Dejar a remojo el alga  kombu y filetear muy fino
• Añadir a una olla exprés, todos los ingredientes, cerrar con la válvula puesta
• Hacer hervir 10 minutos a fuego alto, bajar el fuego y cocer durante 45 minutos.

(Nota) esta preparación te sirve para desayunar durante 3 o 4 días. Servir con sésamo negro tostado y una cucharilla de pasta de umeboshi opcionalmente .

Crema de apio y puerros 

El apio es otro agente útil a la hora de perder peso y descargar proteínas y líquidos del cuerpo. Estimula la eliminación de toxinas de los riñones, sales como los uratos, que suelen provocar la rigidez ósea, en compañía del puerro que tiene sustancias mucilaginosas ayuda a deslizar las heces favoreciendo la deposición diaria.

Ingredientes:
4 tallos de apio
4 puerros con sus raíces y parte verde
Un trozo de jengibre
Perejil
Aceite de sésamo
Sal marina

Elaboración:
• Lavar bien el puerro incluyendo las raíces .
• Dejar las raíces a remojo en un poco de agua
• Cortar el puerro en trozos grandes
• Pincelar una olla pequeña con el aceite, cuando este caliente añadir el puerro con sus raíces y una pizca de sal.
• Saltear alegremente incorporar el apio y tapar para dejar pochar apenas unos 15 minutos.
• Triturar, corregir de agua, hacer hervir.
• Rallar un poco de jengibre exprimir el zumo y servir caliente con perejil

Vapor de raíces con salsa de chucrut

El chucrut es una preparación que ayuda a la descongestionar las vías hepáticas, contribuye a la formación de bilis y mejora la flora micro bacteriana en los intestinos.

Ingredientes:
Manzana verde Granny Smith
Col China
Apio
Nabos
Chirivías
Hinojo
Chucrut
Mostaza

Elaboración:
• Lavar y cortar las verduras en trozos más o menos del mismo tamaño
• Hacer un vapor en la cesta del vapor a fuego medio durante 10 minutos

Para la salsa:
Mezclar el chucrut con la mostaza, triturar y servir sobre la verdura.

Estofado de alubias puntas con zanahoria y brócoli

Las alubias pintas son ricas en fibra, ayudan a bajar el colesterol, cocidas con zanahoria son altamente depurativas a la vez que proveen al organismo de sustancias reconstituyentes.

Ingredientes:
Un vaso de alubias pintas dejado a remojo
1 zanahoria
3 arbolitos de brócoli
Un trozo de alga kombu
Unas gotas de tamari
Cilantro o perejil fresco

Elaboración:
• Dejar a remojo las judías, unas horas o toda la noche
• Llevar al fuego con el alga kombu y las zanahorias cortadas en trozos grandes
• En los últimos 15 minutos añadir el brócoli
• Aderezar con un poco de tamari o shoyou hacia el final de la cocción
• Servir con perejil fresco o cilantro.

 ¡Buen provecho¡

 

2 comentarios de “Detox

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