La fertilidad

infertilidad

Por Patricia Restrepo

“Cuando comprendemos que en este macrouniverso todo está interconectado, vemos como el estado de los ríos y lo lagos, de la tierra y sus frutos, las semillas, es análogo al deterioro de la funciones vitales del ser humano”.

Las semilla infértiles modificadas genéticamente, producen una tierra estéril, dependiente de un laboratorio o de un banco de semillas manipuladas, infecundas e incapaces de crear abundancia.

Hace no muchos años, cuarenta a lo sumo, una de las preocupaciones de una mujer en la edad fértil, era cómo conseguir el control de la natalidad. Las familias gozaban de una jocunda seguridad.

Este hecho ha cambiado. Hoy en día se construyen costosas instituciones para estudiar y combatir la infertilidad, ignorando que una de las soluciones más sencillas es reconectarse al orden de la naturaleza que además es generosa y compasiva, y con un poco que le des se multiplica abundante en bendiciones, pero como versa la frase “la solución es sencilla, lo difícil es ser sencillo”. Hemos ignorado la tierra, el alimento, la parte biológica primigenia, el origen.

La medicina moderna focaliza el problema de la infertilidad en lo sintomático, y en realidad no llega a intuir las causas subyacentes, y aunque se ha desarrollado a un nivel tecnológico de forma espectacular: desde la fertilización in vitro, la dono ovación, la inseminación artificial, pero algo tan orgánico y biológico como la concepción, que es inherente a la vida misma en el planeta, se ve amenazada de forma drástica por nuestra desconexión y falta de sentido común, que pasa más por el sentir que por el pensar; sentir lo que comemos, sentir el aire que respiramos, sentir el cuerpo.

Actualmente una de cada cinco mujeres sufre la remoción de los ovarios y el útero. Más del 50% de la mujeres sufren una histerectomía al llegar a las 60 años. Un estudio reciente descubrió que el promedio de conteo de espermatozoides es ahora un 60% más bajo que hace apenas unas décadas.

Los factores disfuncionales masculinos de infertilidad podrían ser: defectos en el esperma. Normalmente producen entre 75 y 125 millones de espermatozoides en cada 1cm³ de semen, descargando de 2 a 3 cm³ por eyaculación, así, si la cantidad desciende de 50 millones por cm³ se dificulta la fertilización, si el conteo es de 25 millones significa infertilidad y si baja de 10 millones es casi imposible la fertilidad. Lo mismo sucede si se producen espermatozoides no saludables, en este caso son demasiado débiles para impulsarse a través del tracto reproductor femenino.

Se considera que un hombre es fértil si a madurado un 60% de sus células espermáticas y si sus cabeza son ovales y tienen capacidad para moverse activamente.

Desde el punto de vista de la macrobiótica el consumo desmesurado de alimentos yin, incluyendo productos químicos, drogas, medicaciones, alcohol, estimulantes, alimentos transgénicos, alimentos sintéticos, especias y, por su puesto, un medio ambiente tóxico, incluyendo toxinas y radioactividad, son la base de los defectos espermáticos. Otro de los factores masculinos de infertilidad puede ser el varicocele, y el bloqueo de conductos. Varicocele (varices en el escroto) que genera disminución en el conteo de los espermatozoides y débil movilidad en los mismos. Esta disfunción procede del abuso de alimentos yang y yin en exceso: alimentos proteicos, grasas saturadas, quesos curados, azúcares simples, bebidas gaseosas azucaradas, café, bebidas estimulantes, azúcares sintéticos, frutas de origen tropical.

Una última causa es el bloqueo de los conductos; ocurre cuando la calidad del esperma es normal pero se bloquea la movilización que lleva de los testículos al pene, estos obstáculos pueden suceder por una enfermedad venérea, infección, vasectomía o por la acumulación de grasa y proteína en el conducto deferente.

Factores disfuncionales femeninos:

Encontramos la deficiencia ovulatoria, endometriosis o bloqueo de las trompas de Falopio, a los que también les podemos sumar el uso prolongado de productos anticonceptivos.

Anovulación o incapacidad de producir óvulos, se acompaña con frecuencia de un desequilibro hormonal, detrás de este problema se encuentra una dieta basada en extremo yin y yang, en general un consumo avanzado de frutas, zumo de frutas, frutas tropicales, azúcares simples –incluyendo la miel-, huevos, queso y carne. Esta condición se ve agravada con el consumo de alimentos grasos. Los alimentos extremo yin, producen la marchitación de los ovarios. La grasa por escasez puede producir anovulaciones.

Endometriosis, consiste en la separación del endometrio o el revestimiento del útero en porciones y comienzan a crecer en otras partes de la pelvis como en las trompas de Falopio, ovarios o sobre la superficie de la vejiga, o incluso en el recto.

A menudo estos tejidos obstruyen el tracto reproductor y pueden causar infertilidad, al alterar el equilibrio hormonal la endometriosis, que está en aumento, y cada vez afecta más a mujeres jóvenes, es causada por una dieta excesiva. Se come en exceso, de forma mecánica, sin atender a las necesidades reales, saturamos el sistema que se ve obligado a acumular en diferentes zonas, en especial productos animales, grasos y lácteos.

El bloqueo de la trompa de Falopio es quizá el problema más común en la infertilidad de la mujer, y puede resultar de una endometriosis o de la inflamación de la pelvis que a la vez puede derivar de una infección o del uso prolongado del DIU. Sin embargo muchas de estas obstrucciones no tienen causa aparente para la medicina moderna, y la mayoría de las obstrucciones en las trompas de Falopio en realidad se deben a una dieta inadecuada, consumo excesivo de proteína, lácteos, alimentos grasos, untuosos, margarinas, harinas, bollería, todos estos alimentos generan mucosidad, y si la mucosidad se vuelve muy tóxica pueden eliminar cualquier célula espérmica que se ponga en contacto. A esto se le llama “mucosidad cervical hostil”.

Desde el punto de vista de la medicina macrobiótica, corrigiendo la dieta y el estilo de vida, la infertilidad en la mayoría de los casos también se corrige de forma natural, ayudados por la práctica de remedios caseros y tratamientos externos. A todos los factores nutricionales podemos agregar el uso desmedido del agua. Parece que inconscientemente nos resuena el deseo de limpiar el cuerpo de alimentos extremos y desvitalizados y lo asociamos a beber agua para limpiar. Pero no es más que una asociación romántica, es verdad que necesitamos hidratarnos y por ello se han de tomar sopas, caldos, infusiones, verdura verdes frescas, frutas locales y de estación. Un uso comedido de agua es saludable, pero una cantidad excesiva lo único que consigue es debilitar el sistema, los riñones y las funciones del aparato urogenital.

También podemos agregar que en la observación de cómo se procrea en la naturaleza, las fuerzas opuestas complementarias están definidas, manteniendo cada una su diferencia, sin que por ello haya ya una desigualdad, “estambres y pistilos, macho y hembra”. Vivimos un momentum donde lo femenino y lo masculino se fusionan, se confunden, perdiendo así toda la polaridad energética, la química que produce la chispa, la diferencia que crea la atracción.

Partiendo de una alimentación balanceada, rica en cereales integrales, legumbres, una pequeña cantidad de proteína, verduras locales y de estación, alga marinas, semillas y frutos secos, frutas locales y de estación, aceites de primera presión en pequeñas cantidades, un uso adecuado de sal no refinada, fermentos, infusiones y una cantidad de comedida de líquidos, podemos recurrir a preparaciones medicinales que tienen como propósito, en el caso de la infertilidad, descargar y limpiar los conductos obstruidos. A estas preparaciones podríamos sumarle guisos de vitalidad, y tratamientos externos como baños de asiento de los que hablaremos en otro número.

Preparaciones medicinales con daikon o con nabo blanco que tiene la cualidad energética de movilizar, romper y eliminar la grasa.

CALDO CON DAIKON. Para disolver mucosidades, además alcaliniza y relaja el sistema nervioso.

Ingredientes
Una cinta de alga kombu de 5 cm

1 seta shitake
1 cucharada de daikon seco
1 trozo de jengibre
Shoyu o tamari
Parte verde de las cebolletas

Elaboración
Dejar a remojo el alga kombu, la seta y el daikon por separado

Filetear las setas y el alga
Preparar un caldo con todos los ingredientes haciendo hervir durante 20 min y añadir hacia el final un chorro pequeño de tamari
Servir con la parte verde de la cebolletas

TÉ DE DAIKON 1
Para deshacer o movilizar grasa más superficial.

Ingredientes
Daikon

Tamari
Té kukicha

Elaboración
Rayar tres cucharadas soperas de daikon

Añadir una gotas de tamari
Añadir té kukicha y tomar

TÉ DE DAIKON 2

Ingredientes
Daikon

Agua
Sal

Elaboración
Rayar un trozo de daikon y exprimir el zumo hasta obtener dos cucharadas soperas de zumo

Añadir dos cucharas de agua y una pizca de sal
Hervir rápidamente
Beber una vez al día no más de tres días

TÉ DE DAIKON 3
Para deshacer y movilizar grasa más antigua.

Ingredientes
Media taza de daikon rayado

1 seta shitake
1 trozo de alga kombu
2 tazas de agua
Shoyu

Elaboración
Hervir todos los ingredientes, sin el shoyu, durante 20 min

Añadir shoyu
Beber caliente

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